Entre idas y vueltas, denuncias, allanamientos y arrestos por corrupción, cajeros y malos policías, la bonaerense vuelve a ser motivo de investigación y en el medio Pablo Bressi, su jefe policial abandona la fuerza.

El cuestionado jefe policial, ya había recibido acusaciones que lo responsabilizaban por diferentes hechos, en el mes de julio del 2016 dos días después de sorprender al gobierno bonaerense al denunciar los «vínculos» del jefe de la policía, Pablo Bressi, con el narcotráfico, Elisa Carrió envió a Vidal una extensa carta en la que le entregó «pruebas» de las relaciones del comisario con bandas de narcotraficantes que operan (u operaban) en distritos como San Martín y Esteban Echeverría.
Bressi asumió el cargo en diciembre de 2015 y reemplazó así al jefe de la bonaerense de Daniel Scioli, Hugo Matzkin. Tuvo la bendición de la entonces flamante gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo. «El Comisario General Pablo Bressi es el hombre mejor preparado en lo que nosotros queremos, que es la lucha contra el narcotráfico», dijo Ritondo en el acto de su designación.
Desde entonces, se desempeñó como su segundo Fabián Perroni, quien a partir de la renuncia de Bressi asumirá de manera provisoria.
Lo cierto es que hoy, entre lo que fue y pudo ser, se cierne un manto de sospechas que vuelven a rozar la controvertida fuerza policial bonaerense, en el edificio de 2 entre 51 y 53 parece ser Bressi quien cansado de tanta corrupción entregó su renuncia al cargo, mientras que en los pasillos de casa de gobierno, fue la gobernadora quien dijo basta a la caja policial.

