Cuando hablamos de casos de secuestros o intentos de ataques a mujeres y menores, las distintas versiones hablan de falsas alarmas que circulan en redes sociales o a través de Whatsapp, audios y textos en los que se afirma acerca de intentos de secuestros a niños a la salida de escuelas, o de camionetas que levantan personas, que provocan “psicosis” en la población.

Lo cierto es que en nuestra ciudad se dieron casos confusos que obligaron a las autoridades a desplegar un operativo de prevención en las escuelas de lunes a viernes y en los horarios de entrada y salida de los establecimientos. Y es en medio de todo esto, que siguen sucediéndose casos que preocupan y alarman a los vecinos de nuestra ciudad.

Este es el caso de Milagros, una joven de 15 años, que ayer fue víctima de una terrible situación traumática luego de que un hombre de aproximadamente 40/45 años, de contextura física grande, de 1.70 mts de estatura, pelo corto y vestido con un pantalón de jean y buzo azul (según la descripción de la menor) la siguiera cuando la misma salía de atenderse en la Unidad Sanitaria Nº 42 ubicada en calle 164 entre 26 y 27.

En diálogo con El Observador Informativo, la joven asegura que, siendo las 13.30 horas, al salir de una consulta médica, advierte que la sigue un hombre. Por esa razón, ella comienza a apresurar sus pasos, observando que el sujeto desde la vereda de enfrente la mira. Ella vuelve y el sujeto también. Tratando de desviarse, la joven entra en un negocio y él se cruza enfrente y la sigue mirando. Ella vuelve a salir y él cruza hacia la vereda donde estaba ella mientras seguía observándola. Ya en pánico, Mili vuelve a entrar al negocio y como consecuencia del miedo, no pudo hablar. En eso ve que el hombre sigue caminando entonces ella sale y cruza corriendo hasta la casa de su abuela que vive en 26 entre 161 y 162. Una vez adentro de la casa la joven avisa a su tío y su abuela. Esta última sale y ve al hombre mirando hacia su casa, donde ingresó la chica.

“El sujeto, cuando notó que salió mi cuñado se fue corriendo. Nadie pudo verlo y desapareció. Apenas me llaman salgo corriendo a asistir a mi hija que se encontraba llorando desconsolada y me dirijo a la comisaría a hacer la denuncia” explicó Liliana, mamá de Milagros, la menor damnificada.

Y aquí comienza un nuevo calvario para esta familia, ya que al dirigirse a la Comisaría Segunda, tardaron más de media hora en atenderlas. “Me decían que estaban con el tema de un robo y un choque, entonces les dije que para mí era más importante el intento de ataque a mi hija y unas cuantas cosas más. Les tuve que suplicar llorando y explicarles que mi hija ya había vivido esto, que se pusieran en mi lugar. Entonces me dejaron pasar y me tomaron la denuncia”. A esto la madre de la menor agrega que en ese mismo momento había una chica también esperando para hacer la denuncia porque un hombre la había querido subir a un auto.

Dos veces víctima

Cuando Liliana, la madre de la víctima cuenta que ya le sucedió a su hija algo similar, nos recuerda:
“Mili en el 2015 fue secuestrada en la parada del micro de 15 y 164 cuando salió del colegio. En ese momento, la durmieron y no se acuerda qué pasó en esos 45 minutos que ella despierta en un auto. Sólo recuerda que le dieron un golpe en la cabeza. Cuando se despierta, forcejea con un hombre atrás del auto mientras otro manejaba. Ella logró tirarse cuando el vehículo frenó en un semáforo en la ciudad de La Plata y huye.  Desde ese momento, estuvo internada con estados de pánico siendo asistida por los médicos del Hospital tanto psicólogos como ginecólogo infantil y clínicos. Desde ese día sufre de pánico y tuvo varias internaciones por esas secuelas como así también internaciones por convulsiones nerviosas tanto en el hospital de Berisso como en el Hospital de Niños. Mi hija la pasó muy mal y nosotros como familia también. Ella no pudo ir más al colegio y tiene que estar acompañada. Es muy injusto que esto pase en nuestra ciudad. ¿Dónde están los que tienen que cuidarnos y garantizar nuestra seguridad y la de nuestros hijos?”, concluyó Liliana indignada.

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