Sin vuelos, trenes, bancos ni actividad parlamentaria, la tercera huelga general contra el gobierno de Javier Milei se vivió como una jornada de contundente protesta. La CGT la calificó como un “éxito rotundo” y advirtió que no será la última.

Mientras desde la Casa Rosada intentaban minimizar el impacto con gestos y declaraciones altisonantes, el triunviro Héctor Daer apareció rodeado de dirigentes sindicales para afirmar que la medida fue “totalmente efectiva”. Lo hizo al cierre de un día en el que el transporte aéreo, marítimo y ferroviario estuvo completamente paralizado, no hubo actividad bancaria ni en la administración pública, y el Congreso quedó desierto.

“No sólo fue el paro, también fue un día después de una movilización masiva que acompañó a los jubilados frente al Congreso. Esto no es un hecho aislado, es un proceso de resistencia creciente”, dijo Daer, quien además confirmó una nueva movilización para el próximo 1º de mayo y dejó abierta la posibilidad de nuevas medidas de fuerza.

La grieta interna: el caso UTA

Aunque la adhesión fue amplia en la mayoría de los gremios, una imagen jugó a favor del discurso del gobierno: la circulación de colectivos. La conducción nacional de la UTA decidió no sumarse a la huelga, una decisión que generó malestar dentro de la CGT.

Informes internos revelaron que en varias provincias las seccionales de UTA sí se plegaron a la medida, lo que dejó aún más expuesta la fragmentación dentro del gremio liderado por Roberto Fernández. Si bien Daer evitó confrontar abiertamente —“cada organización tiene autonomía”—, en el Consejo Directivo crece la presión para sancionar a la UTA, que ya se despegó de decisiones de la central en otras ocasiones. En la reunión del martes se pondrá sobre la mesa la posibilidad de amonestación e incluso expulsión.

Un paro que se sintió

La CGT destacó que el paro afectó a sectores clave como los bancos, las estaciones de servicio, el servicio de recolección, los puertos y la administración pública. También se frenó completamente la actividad en Vaca Muerta, un dato que los sindicalistas usaron como contraargumento ante las críticas del Ejecutivo.

“El gobierno puede decir lo que quiera, pero el país no se movió porque los trabajadores eligieron no trabajar”, afirmó un dirigente cegetista. Y aclaró que, pese a la circulación de colectivos, el volumen habitual de ingreso laboral a la Ciudad de Buenos Aires estuvo muy por debajo de lo habitual.

Críticas al ajuste y al acuerdo con el FMI

En su discurso, Daer también cargó contra el acuerdo que el Gobierno negocia con el Fondo Monetario Internacional. “Nunca en la historia el FMI trajo beneficios para los trabajadores. Siempre vuelve con condiciones que implican más ajuste, más pobreza y más desigualdad”, señaló.

Desde la CGT advirtieron que si el Ejecutivo continúa con despidos, parálisis en la obra pública y caída del salario real, las medidas de protesta se intensificarán.

CTA y CTA Autónoma: adhesión y advertencia

Tanto la CTA de los Trabajadores, liderada por Hugo Yasky, como la CTA Autónoma de Hugo “Cachorro” Godoy coincidieron en señalar que la jornada dejó en claro un cambio de humor social. “El pueblo argentino dijo basta a las políticas de crueldad”, expresó Yasky, mientras que Godoy anticipó que las protestas continuarán si el gobierno no modifica su rumbo.