El estado de las calles es una de las mayores preocupaciones de los vecinos de muchos barrios de la ciudad que día a día deben padecer una odisea para tratar de salir de sus casas.
Los vecinos de la calle 27 entre 162 y 162 norte, cansados de la falta de respuestas, vuelven a reclamar porque cada vez que llueve la calle se vuelve un verdadero pantano.
Los reclamos se acumulan desde hace años y apuntan a obras elementales que permitan mejorar las condiciones básicas del barrio. Esta semana, mientras la lluvia y la humedad no dieron tregua, los vecinos no han encontrado aún una respuesta a su pedido.
“Hace un año vinieron del municipio y tiraron tierra colorada. Lejos de dar una solución, esta tarea empeoró la situación. Hace algunas semanas fuimos al corralón municipal y nos dijeron que habían perdido nuestra nota de reclamo. Esto parece una tomada de pelo”, explicó Florencia, vecina de la cuadra.
Y agregó: “tenemos a un vecino discapacitado que hace 3 semanas no puede concurrir a la escuela especial porque el transporte no puede entrar. Lo mismo sucede con los taxis que no entran y nos dejan a una cuadra o en la esquina. Y no queremos imaginarnos qué pasaría si tuviéramos alguna emergencia y tuviéramos que llamar a una ambulancia”.
Ojalá, las autoridades puedan brindar una pronta solución a este reclamo que lleva varios años y que dificulta el normal desarrollo de la vida de los vecinos.


