El grito necesario, imprescindible de una revolución, de mostrar la lucha contra una injusticia que solo puede ser corregida y reparada.

Todos los 8M que hemos visto en estos últimos años, han dejado una marca en la historia, como la del año pasado, que mostró la fuerza de la unión. Ese día, mostró la lucha por la igualdad, la violencia insoportable que hay y un compromiso de combatir con el machismo que agrede, humilla, silencia o minusvalora a la población por su condición de mujer.

Ese día, se perfilo una mirada nueva en la sociedad, donde se sintió el poder de unión que tienen las mujeres y el rol que comenzaban a ocupar los hombres en está historia. La periodista, Mónica Rincón, aseguró que: «Entre hombres y mujeres hay brechas salariales, de seguridad, de acceso al mercado laboral. Pero entre niñas y niños hay una brecha de sueños como denuncia una campaña, como afirman expertos y como vivimos todas. Todos deberíamos dar la pelea por cambiar una cultura injusta, que nos desvaloriza y que al final alimenta y permite la violencia de género. Porque el machismo mata. Porque hay muchas que ya no están. A ti hombre te invito a reflexionar. ¿Cómo te sentirías si nunca un hombre hubiera sido ministro del interior, Presidente Corte Suprema o Comandante en Jefe? ¿Si caminaras con miedo en la calle, si te pagaran menos por el mismo trabajo de tu compañera, si aunque juntes igual dinero que una mujer tu pensión fuera 15% inferior? ¿Si después de trabajar fuera de casa a ti te esperara más trabajo y a ella ver tele? ¿Dirías ya, pero hemos avanzado? ¿Qué responderías al ‘le ponen color’?”.

Está revolución llego para quedarse y con el compromiso de que la sociedad se transforme y sea más libre e igualitaria. Sabemos bien, que el machismo no desaparecerá si no hay una batalla de por medio y sabemos además, que el feminismo no dará el brazo a torcer, hasta cambiar la historia.

En Argentina se ve reflejada la discriminación que hay, por ejemplo, sin ir a lo más profundo, el terreno laboral es un territorio plagado de obstáculos para ellas. La palabra que hemos escuchado en estos últimos años de «conciliación», es una palabra simplemente, viene marcada de múltiples violencias y muestra la cruel realidad.

Según el Observatorio de la Violencia contra las Mujeres, reflejan con un informe en este caso del período 2017-2018 que las mujeres son el 46% de la población activa, pero el 75% de sus empleos son de carácter temporal. Según un estudio del Observatorio Social de La Caixa, en España, las mujeres tienen el 30% menos de posibilidades de conseguir una entrevista de trabajo presentando un currículo idéntico al de un hombre. El porcentaje se eleva el 35,9% en caso de tener hijos. Las dificultades acompañan a las mujeres en todo el espectro laboral. Solo el 20,3% de los cargos directivos de las empresas que cotizan en bolsa están ocupados por mujeres.

Pero omitiendo las cifras mencionadas anteriormente, las mujeres exigen soluciones y respuestas. No es el momento de los hombres, ellos tienen ahora, la obligación de escuchar y comprometerse en ayudar a dar esas soluciones -en el aspecto político-. Toda la sociedad debe sumergirse en está transformación y, principalmente la política debe dar ese chapuzón de igualismo y progreso.

Como señala el medio «El Periódico»: «El movimiento feminista sigue más vivo que nunca porque la falta de equidad está vigente, como lo están también los reiterados casos de violencia de género y los escasos recursos destinados a combatirla. La lucha de las mujeres no es cuestión solo de un día, es un combate continuado para que la sociedad tome conciencia de uno de los problemas más graves y recurrentes en nuestro mundo». 

Por último, no me quiero quedar a la espera de ver solo un cambio en esa zona, sino que también, debe darse en muchos campos: el trabajo, la educación y los cuidados, esas son las tres áreas principales. ¿Por qué? Hay que educar en el respeto, la diversidad y la igualdad; seguir con la lucha en la reforma laboral, para combatir la brecha salarial, favorecer la conciliación y, socializar los cuidados. Por ello, el día de hoy, se escuchará con fuerza en todo el país y el mundo, el grito necesario, imprescindible de una revolución de mostrar la lucha contra una injusticia que solo puede ser corregida y reparada.