La candidata a diputada por la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires, Ana Paredes Landman, participó este fin de semana de la presentación de la lista de concejales y concejalas del Frente de Izquierda en Berisso. El acto contó también con la presencia del dirigente nacional Nicolás del Caño.
“Vinimos con Nicolás del Caño y distintos compañeros y compañeras que vamos a ser candidatos a diputados por la tercera, pero también estamos dando la pelea en cada municipio para que la izquierda ingrese a los Concejos Deliberantes”, expresó Paredes Landman durante su intervención.
La referente del Frente de Izquierda destacó los avances del espacio en los últimos años: “Desde las elecciones de 2021, la izquierda logró penetrar en lugares donde nunca antes había estado, como los concejos deliberantes del conurbano, espacios históricamente dominados por los varones de la política tradicional”.
En ese sentido, señaló la necesidad de “llevar la voz de la calle a esos recintos” y cuestionó a los partidos tradicionales: “Afuera dicen que son oposición, pero adentro pactan todo. Nosotros queremos poner luz sobre esos pactos y sobre los actos que esconden”.
Paredes Landman también se refirió al contexto político y económico de la provincia: “Un gran sector de la población está pensando en quedarse en su casa como forma de expresar su bronca. Nosotros les decimos que esa bronca hay que transformarla en fuerza para poner a la izquierda en esos lugares donde va a estar la garganta y el cuerpo de quienes luchan por las causas justas de los trabajadores y las trabajadoras”.
Cuestionó, además, la idea de que Buenos Aires sea una provincia empobrecida: “No es una provincia pobre, como muchos quieren hacer creer. Es una provincia que concentra la mayor riqueza del país, pero donde unas 1.300 familias acumulan cada vez más mientras crecen la pobreza, la indigencia y la desocupación. En cada crisis, esos sectores se enriquecen más”.
En esa línea, apuntó contra los grandes grupos económicos y los empresarios beneficiados por las políticas estatales: “Hay que animarse a tocar los intereses de las multinacionales, como las que están en La Matanza, o empresarios como Galperín, que siguen haciendo ganancias exorbitantes mientras los trabajadores se hunden”.
También criticó al oficialismo bonaerense: “La lista de Kicillof tiene un exceso de espinocismo: corrupción, deuda con la obra pública… Más allá del discurso, eso es lo que hay detrás. Viene con sorpresa”.
En cuanto al perfil de las candidaturas del Frente de Izquierda, subrayó: “Nuestra lista está conformada por trabajadores. Yo soy docente, pero también hay compañeros del astillero, dirigentes sociales, desocupados, precarizados. No hay políticos tradicionales que vengan a enriquecerse o a comprarse un yate. Acá no hay lugar para el ‘carry trade’, ni para los negocios de siempre. Nuestra lista no trae sorpresas. Saben dónde estamos, saben quiénes somos y saben que no nos vendemos”.
Paredes Landman insistió en que “votar a la izquierda es votar a quienes van a pelear por el salario, por la estabilidad laboral y por soluciones de fondo, con la perspectiva de que las decisiones se tomen desde abajo, desde los laburantes, y no desde una casta de millonarios que pretende representar algo a lo que no pertenece”.
A su vez, vinculó la intervención electoral con el acompañamiento en las luchas sociales: “Estuvimos acompañando las luchas de jubilados, docentes, trabajadores de la salud. Las elecciones no nos sacan de esas peleas: al contrario, nos dan un escenario para fortalecerlas. Son luchas que pueden inclinar la balanza a favor de los trabajadores y debilitar a un gobierno que es cómplice del Fondo Monetario”.
La dirigente también criticó con dureza al gobierno nacional: “Hay que recuperar la consigna de 2001. Decir que ‘se tienen que ir todos’ puede tener mala prensa, pero hoy vuelve a tener sentido. Este gobierno defiende genocidios como el de Palestina, se hace del poder acusando a los trabajadores y hambreando al pueblo”.
Finalmente, advirtió que la provincia también atraviesa una crisis que merece ser señalada: “Hay que sacarse de encima a Milei, pero sin volver al pasado. No hay que olvidarse de que Kicillof va a pagar este año casi un billón de pesos por la deuda que dejó Vidal. Una deuda que él mismo cuestionó cuando era opositor, pero que ahora paga sin dar respuestas a las necesidades más urgentes de la población”.
Y concluyó con un dato que reflejó en conferencia de prensa: “Los trabajadores municipales en muchos distritos cobran sueldos de 300.000 o 400.000 pesos. Y algunos nos dicen que llegan a esa cifra juntando cartones. Esa es la provincia que dirige Kicillof”.

