En una asamblea marcada por definiciones políticas y un repaso exhaustivo de la gestión, la seccional Berisso de ATE presentó su memoria 2025 bajo la conducción de su secretario general, Juan Jorajuria. El encuentro funcionó como una puesta en común del rumbo sindical y, al mismo tiempo, como un espacio de reafirmación de la estrategia gremial en un contexto nacional adverso.

Desde el arranque, el eje estuvo claro: la conducción reivindicó un modelo basado en la participación de las bases, con plenarios y asambleas como motor de las decisiones. “No vinimos a administrar un sindicato”, fue una de las frases que sintetizó el posicionamiento político de la gestión, que se define como colectiva antes que personalista.

Un balance con crecimiento y militancia activa

El informe destacó un aumento sostenido de afiliaciones en todos los sectores estatales, interpretado como un respaldo concreto al trabajo territorial. Según se expuso, ese crecimiento no es casual: responde a una estrategia de presencia constante en los lugares de trabajo y a una agenda centrada en derechos laborales y defensa del Estado.

En paralelo, la seccional remarcó su participación activa en conflictos a nivel provincial, en un año atravesado —según denunciaron— por despidos masivos, ajuste y reformas regresivas impulsadas desde Nación. La lectura política no dejó lugar a matices: ATE Berisso se posiciona como parte de un frente de resistencia sindical.

Tensión con el escenario nacional

Uno de los puntos más duros del documento fue el análisis del contexto político. La conducción apuntó directamente contra las políticas del gobierno nacional, al que acusó de intentar “desmantelar el Estado” y avanzar sobre derechos laborales y sindicales.

En ese marco, la asamblea ratificó una línea de confrontación: defensa de las conquistas históricas, rechazo a la reforma laboral y estado de alerta permanente. El discurso, sin medias tintas, se inscribe en una lógica de conflicto abierto.

Negociación en Provincia y agenda local

A diferencia del plano nacional, el balance sobre la provincia de Buenos Aires fue más favorable. Se valoraron los espacios de negociación colectiva y la posibilidad de canalizar demandas a través de paritarias.

En el plano local, la seccional puso el foco en la construcción de un Convenio Colectivo Municipal, una de las principales apuestas estratégicas. También se destacaron avances en estabilidad laboral, concursos y mejoras salariales, aunque reconocieron que aún quedan reclamos pendientes.

Salud, género y formación: los otros ejes

La asamblea también repasó áreas clave de gestión:

Salud: fuerte participación en el Congreso Provincial (COSAPRO) y articulación con el Hospital Larraín y el municipio.
Género y diversidades: protagonismo en movilizaciones y espacios federales, con críticas al recorte de políticas públicas.
Formación laboral: miles de capacitaciones en áreas técnicas y sociales, desde RCP hasta manipulación de alimentos.
Acción social y construcción comunitaria

Uno de los capítulos más extensos estuvo dedicado a la acción social. Entrega de canastas, kits escolares, subsidios y mejoras en servicios para afiliados formaron parte del balance.

Entre los hitos, se destacó la recuperación de un predio recreativo de seis hectáreas y la compra de un micro propio, herramientas que —según la conducción— fortalecen tanto la logística gremial como la integración social.

Además, la organización amplió su rol comunitario con políticas de inclusión: acceso gratuito al predio para bomberos, excombatientes y personas con discapacidad, y trabajo conjunto con organizaciones locales.

Una conducción que se planta

El cierre de la asamblea dejó un mensaje sin eufemismos: ATE Berisso se define como una herramienta de lucha en un escenario de crisis. La conducción de Jorajuria apuesta a consolidar organización, ampliar derechos y sostener una línea política confrontativa frente al ajuste.