La clausura del jardín maternal “Mis Manitos”, ubicado en la zona de calle 28 entre Avenida Montevideo y 173, encendió una fuerte alarma entre familias de Berisso, que ahora exigen garantías de que el establecimiento no continúe funcionando de manera irregular.
La medida fue dispuesta por el Juzgado de Faltas N°2 de Berisso y ejecutada por el Municipio el pasado 19 de marzo, luego de una serie de denuncias presentadas por madres y padres que señalaban presuntas irregularidades graves vinculadas a condiciones edilicias, seguridad y trato hacia los niños.
Inspecciones y motivos de la clausura
La directora de Control Urbano, Ana Paula Ingeniero, explicó que la intervención tuvo múltiples aristas. Por un lado, se detectaron incumplimientos vinculados a la habilitación comercial; por otro, surgieron situaciones que podrían encuadrarse en el ámbito penal.
Según detalló la funcionaria, al momento de la inspección algunos requisitos —como seguros o servicios de emergencia médica— se encontraban en regla, pero se observaron deficiencias estructurales y de seguridad que impedían garantizar condiciones adecuadas para el cuidado infantil.
Desde el área aseguraron que actualmente el establecimiento no registra actividad y que no podrá reabrir hasta tanto la Justicia disponga lo contrario.
Sospechas de funcionamiento irregular
Sin embargo, familiares de niños que asistían al lugar mantienen la preocupación. Advierten que no hay señales visibles de clausura en el ingreso y temen que el jardín continúe operando de manera clandestina.
Ante esta situación, reclaman controles más estrictos y una certificación oficial que confirme el cese total de actividades.
Denuncias de las familias
Las presentaciones formales ante el Municipio describen un cuadro preocupante. Entre los señalamientos aparecen acusaciones de malos tratos, falta de personal calificado y ausencia de documentación respaldatoria, como seguros vigentes o habilitaciones específicas para el cuidado de niños.
Uno de los casos más delicados refiere a una bebé de poco más de cinco meses que sufrió un accidente dentro del establecimiento. Según el testimonio de su madre, se le informó que se había solicitado una ambulancia que nunca llegó, por lo que debió trasladarla por sus propios medios a la Clínica de La Ribera, donde quedó en observación.
Otros relatos incluidos en las denuncias dan cuenta de situaciones reiteradas: golpes sin explicación, falta de comunicación con las familias, ausencia de facturación y conductas que habrían afectado el comportamiento de los niños.
Incluso, algunas madres aseguraron que el lugar no contaba con personal docente y que funcionaba con una habilitación que no correspondía a actividades de cuidado infantil.
Antecedentes y pedido de respuestas
En los escritos elevados a las autoridades también se recordó que el establecimiento ya había sido clausurado en 2025, sin que se conocieran públicamente los motivos en aquel momento.
Frente a este escenario, las familias insisten en la necesidad de mayor control estatal y transparencia. Mientras la causa avanza, el foco está puesto en asegurar que el espacio permanezca cerrado y que se esclarezcan los hechos denunciados.

