violen g nedela

Ésta semana fuimos azotadxs nuevamente por la mano de la injusticia, el patriarcado y la impunidad. Sin duda alguna, la tristeza y la impotencia nos envolvió a cada unx de nosotrxs. Micaela ya no está, y todos los sueños que tenía, y que son el motor de muchxs en ésta sociedad, se desvanecieron. Cada vez nos cuesta más hablar, cada vez se nos hace más difícil poder transmitir aquello que nos mantiene en vigilia, cada vez nos cuenta más poder decir #NiUnaMenos.
Con Micaela se fue la ilusión de decenas de niñxs, se fue la esperanza. Irónicamente Micaela se fue en manos de aquello contra lo que tanto luchó. Aquello que une sin distinción de razas, sexo, edad, ideología política, religión. Aquello que nos hace levantarnos cada mañana para seguir adelante, la lucha por una vida libre de violencia de género, la lucha por la igualdad, la lucha por un mundo más justo en donde no exista la desigualdad en razón del género.
El femicidio de Micaela dejó en evidencia la inmadurez que llevamos como sociedad, en mundo en donde hoy, en pleno siglo XXI, seguimos hablando de “dramas pasionales”, de “polleras cortas”, de “algo habrá hecho”. Micaela no sólo fue víctima de un violador y femicida sumamente perverso que se creía intocable, sino también lo fue de una (in)justicia negligente, cómplice, desigual, que ampara el accionar de “Jueces” como Carlos Rossi, que aún existiendo informes que le negaban a Wagner la aptitud de estar en libertad, los pasó por alto, y hoy tenemos que llorar #UnaMenos.
Una justicia sin perspectiva de género es inconcebible si realmente queremos lograr los objetivos que nos proponemos; continuamente el sistema judicial y sus operadorxs jurídicos incurren en la revictimización de miles de mujeres que acuden a ellos en busca de un real acceso a la justicia y la protección de sus derechos, esencialmente el derecho a la vida.
Diariamente secamos la garganta hablando sobre la desnaturalización de la violencia, patriarcado, legislación en género, igualdad, y demás, pero por cada paso que logramos avanzar, retrocedemos diez frente a estos hechos.
Entonces cabe preguntarnos, ¿qué estamos haciendo como sociedad para que no nos sigan violentando? ¿Qué nos falta? ¿Qué hacemos con estos jueces y juezas que liberan violadores reincidentes? ¿La justicia es para todxs? ¿Por cuánto tiempo más deberemos tolerar que nos sigan golpeando, violando, quemando, matando? ¿Por qué hay personas que miran para otro lado?
Estas y tantas preguntas más surgen y resurgen con cada hecho. Pero nadie logra dar respuesta, y las causas, y las muertes, y lxs huérfanos, y las familias destrozadas siguen aumentado de manera considerable.
Hoy, con un gran dolor en el alma, nos queda exigir una REAL y CONCIENTE justicia para Micaela, para que pueda descansar en paz y que todos los responsables sufran las consecuencias. Se llevaron la vida de una joven con muchos sueños, con mucha capacidad y que luchaba todos los días para tener una sociedad más equitativa, hoy ya no lucha más, y su lucha ahora es nuestra.

Daniela Goga