Enmarcado por miles de fieles que participaron de la visita, el Papa Francisco reconoció ayer sentir “dolor y vergüenza” por el grave y doloroso mal que causaron los abusos sexuales de los que están acusados sacerdotes chilenos y por el “daño irreparable causado a los niños”.

El pedido de perdón realizado por el máximo representante de la Iglesia Cristiana del Mundo, fue significativo en el vecino país, pero no tomado ni aceptado por las víctimas de los abusos que realizaron representantes de la iglesia Chilena.

“Me quiero unir a mis hermanos en el Episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir”, reforzó el Pontífice, aplaudido por los 700 presentes, al condenar los abusos.

Según los medios regionales que resaltaron las palabras del Santo Padre, el hecho fue  puesto en relive por el propio Piñera como un   “valiente reconocimiento” de Jorge Bergoglio.

“A nivel Iglesia queda una tremenda tarea de recoger el guante que nos deja el Papa, y no sólo en el tema abusos, sino también en cómo estamos construyendo el futuro”, dijo el coordinador general de la visita del Papa a Chile, Javier Peralta.

La contracara del pedido de perdón lo mostraron  las víctimas de los religiosos quienes  describieron en redes sociales las palabras de Francisco como “otro titular barato” y pidieron “más acciones”.

De igual manera  generó críticas la presencia de un obispo de la diócesis de Osorno -Juan Barros, acusado de encubrir una serie de abusos a menores- en la misa que celebró el Papa ante 400.000 persona en el Parque O’Higgins.

Barros fue discípulo del sacerdote chileno Fernando Karadima, de 87 años, que tuvo gran influencia en la Iglesia de su país ya que formó medio centenar de curas, hasta que fue suspendido de por vida por un tribunal de la Santa Sede en 2011, tras develarse que abusó sexualmente de niños y jóvenes cuando era el titular de la parroquia “El Bosque”.

En este contexto y ante acciones de violencia que concluyeron en incendios de iglesias y ante una comunidad que no ve con buenos ojos el accionar del episcopado, Francisco expuso “Es justo pedir perdón. Hemos de empeñarnos en que estos hechos no se vuelvan a repetir”1022637