La Playa Palo Blanco volvió a ser escenario de un encuentro multitudinario, donde cientos de vecinos y vecinas se reunieron para presenciar la salida de la segunda luna del año, en una jornada marcada por el disfrute al aire libre y el contacto con la naturaleza.

Familias, grupos de amigos y visitantes se acercaron al sector costero para compartir un momento sencillo pero significativo, en un entorno natural que se consolida como uno de los espacios elegidos de la ciudad para actividades recreativas y de contemplación. El fenómeno convocó a personas de distintas edades, que aprovecharon la noche para observar el paisaje, tomar fotografías y pasar tiempo en comunidad.

Desde el Municipio destacaron el valor de estos puntos de encuentro, que fortalecen el vínculo entre la comunidad y los espacios públicos. En ese marco, se hizo hincapié en la importancia del cuidado ambiental, recordando que cada visitante puede contribuir manteniendo la limpieza del lugar, retirando sus residuos y respetando el entorno natural.

La costa de Berisso se posiciona así no solo como un atractivo turístico, sino también como un ámbito de convivencia y conciencia colectiva, donde el disfrute va de la mano con la responsabilidad de preservar el paisaje para las futuras generaciones.