El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 6 de la Ciudad de Buenos Aires le hizo un regalo de fiestas al genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz. En un fallo vergonzoso, los jueces determinaron concederle la prisión domiciliaria a quien fuera mano derecha de Ramón Camps en la Policía Bonaerense durante la dictadura cívico-militar y que cuenta con varias condenas por graves violaciones a los derechos humanos.
Con el fallo del TOF 6, el genocida podrá mudarse a su casa en los Bosque Peralta Ramos, ciudad de Mar del Plata. La garante de “cuidar” a Etchecolatz será nada menos que su esposa, según quedó establecido en el fallo. Y sólo “en caso de corresponder” se contemplaría una “vigilancia mediante un dispositivo de monitoreo electrónico”
Etchecolatz es uno de los representantes de la represión y la impunidad en Argentina.
En 2006, tras la anulación de las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final fue condenado a prisión perpetua en un juicio histórico desarrollado en La Plata. En ese proceso fue clave el testimonio de Jorge Julio López, quien acusó certeramente y describió al detalle varias de las crueldades sufridas por él y protagonizadas por el genocida.
El 18 de septiembre de ese año López fue secuestrado y desde entonces nunca más se supo de él. Las mayores sospechas, tanto de su secuestro y como el encubrimiento posterior, tuvieron a la Policía Bonaerense como destinataria. Pero detrás de ese crimen es evidente que también está el mismo Etchecolatz, quien en instancias judiciales posteriores hasta llegó a mofarse del desaparecido.

