A lo largo de una maratónica sesión, y mientras en el recinto los senadores hacían uso de la palabra los representantes del pueblo por el tratamiento de la ley Base propuesta por el ejecutivo nacional, en las calles linderas al congreso, las fuerzas de Seguridad Federal dependiente de la Cartera de Patricia Bullrich, comenzaban a desalojar a los manifestantes a través del uso de la fuerza.

Gases lacrimógenos, camiones hidrantes, balas de goma, escudos y palos fueron empleados para desalojar la plaza de los dos congresos contra un sector del pueblo que se oponía a las reformas que contenía la ley.

Una vez más y como en los años más oscuros de nuestra historia, las fuerzas represivas se pusieron de manifiesto; claro, pensar en el término represión es algo hasta impensado para un proceso democrático, pero ese fue el rotulo que en las redes sociales desde la oficina del presidente le dieron a las acciones llevadas adelantes por las fuerzas de seguridad; es más, perseguidos en su cruzada por sentirse atacados una vez más, en el mismo mensaje hablaron de terrorismo y golpe de estado.

Más allá de la existencia de grupos de violentos que como siempre aparecen, no se sabe si de forma espontánea o infiltrados, el manejo de la situación por parte de las fuerzas de seguridad fue, extremadamente excesivo.

Aprehenciones de vecinos del lugar, parrilleros y periodistas, que engrosaron las lista de las 22 detenciones vuelven a movilizar la memoria en forma negativa, con acciones que atentaron a justos y pecadores a la vez.

Lo que queda, es una maniobra por callar las voces del pueblo a través del uso de la fuerza, la justificación de la violencia por parte del estado y una puerta abierta a reacciones que de no mediar la razón, predisponen un escenario incierto a futuros reclamos. Ya instalaron en sus cabezas, la idea de golpe de estado, de terrorismo y con ello la justificación de la represión.

La Ley, se aprobó, el senado sesionó y mientras el pueblo argentino sufre los embates delas medidas, el presidente viaja a Europa y la ministra de seguridad… Alza su copa.