En pleno enfrentamiento con algunos líderes gremiales, por las paritarias y la reforma laboral, el presidente Mauricio Macri ultima detalles de un plan para quitarles una caja millonaria. Se trata del Subsidio de Mitigación de Asimetrías (SUMA), que complementa la financiación de las obras sociales mediante la distribución automática de fondos.

El subsidio contempla el giro automático de fondos desde el Estado nacional a las obras sociales. Actualmente, según estimaciones oficiales, son unos 950 millones de pesos, que surgen del 5% de lo recaudado en concepto de Aportes y Contribuciones que van al Fondo Solidario de Redistribución, destinado a las obras sociales.

La intención del gobierno es eliminar el SUMA «en un corto plazo», aunque en una primera etapa, que se anunciaría esta semana, sólo avanzaría con el recorte a la mitad. «Es un subsidio que no tiene demasiada justificación. No tiene sentido darles tantos fondos a gremios ricos», aseguran voces del oficialismo.

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