Maximiliano Kondratiuk, el joven berissense que enfrenta la dura enfermedad de Wilson (trastorno hereditario poco frecuente que hace que el organismo no pueda deshacerse del cobre adicional), nos brindó una cálida entrevista donde nos cuenta cómo es hoy su vida, cuáles son sus proyectos y cuál es el mensaje que quiere transmitir a partir de su historia.
Recordemos que la enfermedad de Wilson fue deteriorando la salud de Maxi, obligándolo a estar en una silla de ruedas y utilizar una computadora para comunicarse, entre otros trastornos.
Aquel futbolista que supo defender las camisetas de Gimnasia y Esgrima La Plata, Atlanta, San Martín de San Juan -donde logró el ascenso a Primera en la temporada 2006/2007-, Villa San Carlos y del Lariano Calcio de Italia; hoy nos recibe en su casa (con el mate y los bizcochitos preparados) para contarnos que se encuentra ultimando los detalles de su libro: “Maximiliano Kondratiuk. Honrar la vida”, que será presentado el próximo 11 de mayo a las 18.30 horas en el Salón Adolfo Bioy Casares de La Rural.
“Lo terminé el año pasado. Y lo que me llevó a escribirlo fue que con 31 años me pasaron tantas cosas fuertes, como la muerte de mi mamá, 2 intentos de suicidio, jugar y estar físicamente pleno, a estar postrado; que quise plasmarlas en un libro”.

Sin dudas, la vida de Maxi sufrió importantes modificaciones. “El cambio más fuerte lo sentí con mi hijo, porque cuando se me despertó la enfermedad, la relación cambió un 100%. Imagínate lo difícil que es criar un nene desde una silla y sin hablar”. Su hijo hoy tiene 7 años y es fanático del fútbol. “Es terrible, muere por el fútbol y sabe un montón”, agrega orgulloso.
En cuanto al proceso de recuperación nos cuenta que está concurriendo 2 veces por semana a rehabilitación. El traslado es en una camioneta de la Municipalidad de Berisso, y tanto de eso como del tratamiento se hacen cargo desde IOMA.
“El resto sale todo de mi bolsillo, no recibo ningún tipo de ayuda monetaria”.
Maxi se encuentra bajo el cuidado de enfermeras y cuidadoras domiciliarias las 24 horas, debe recibir atención médica exhaustiva y consume una serie de medicamentos, todo ello implica un importante gasto mensual que debe afrontar cada mes. Si bien ha recibido ayuda y contención de familiares y amigos, ante la pregunta acerca de esos que aparecen cuando el caso se hace público, responde a través del teclado: “¿Promesas? Puff!! ¿Cumplidas? 0000”.
Así y todo, nunca baja los brazos, y espera ansioso el turno para continuar su rehabilitación en la Fundación Fleni. “Ahí, en dos o tres meses tendría que estar caminando, los tratamientos son los mismos, lo que cambia es la exigencia y los resultados se ven más rápido”, explicó.
Proyectos y más proyectos
Además del libro, este año Maxi se casa. Y el tema parece entusiasmarlo por lo tanto merece un párrafo aparte.
Maxi está en pareja con Lorena. Se conocieron estando él internado y siendo ella su enfermera. Allí comenzó esta maravillosa historia de amor que ya tiene fecha de boda. El 10 de noviembre es el civil y ya cuentan con el 60% de los preparativos. “Ya está el salón, el Dj, los mozos, el catering, las alianzas, las tarjetas. Sólo falta la decoración del salón, la vajilla y la bebida”, explicó el novio sin que se le escapara ningún detalle.
Consultado acerca de su compañera de vida respondió: “De Lorena, ¿qué te puedo decir? Ella me salvó la vida. Me dio ganas de vivir. Es todo. Es la que me lleva a todos lados, la que hace todo por mí, la que se preocupa. La que me cuida, la que me ama. Es sencillamente el amor de mi vida».
Finalmente, y para darle un cierre a esta hermosa charla, Maxi expresó: “el mensaje que quiero transmitir es que la gente entienda que se puede ser feliz a pesar de padecer una terrible enfermedad. Que la vida no pasa por quejarse, (yo jamás me quejo y sufro dolores las 24 horas del día hace 7 años), sino por disfrutarla”, y sin dudas ante la adversidad, queda demostrado que él sí lo hace.


