Tras cinco años de caída constante, la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) registró en 2016 un incremento de 0.04 por ciento, para ubicarse en 9.9. Los datos surgen de un análisis de la Fundación Soberanía Sanitaria elaborado a partir de estadísticas oficiales del Ministerio de Salud.

Cabe destacar que La TMI refleja las defunciones de menores de 12 meses por cada mil nacidos vivos en el período de un año. Es considerada uno de los indicadores más importantes de un país, junto al índice de desempleo o el PBI. Se relaciona directamente con el acceso a una política sanitaria de calidad, especialmente la atención primaria, pero también con el nivel de pobreza y el desarrollo de una región.
“La desigualdad en la distribución de la TMI entre las regiones sanitarias aumentó cerca de 2,5 veces en el 2016 comparado al 2015”, subrayan desde Soberanía Sanitaria. Estas diferencias se ven mejor a la luz de contrastar los datos del Interior con los del Conurbano: mientras los primeros continúan la tendencia descendente, los segundos aumentaron.
Esta desigualdad, indicaron en el informe, “podría estar asociada al empeoramiento de algunas condiciones sociales durante el año 2016, como el aumento de la desocupación, la suba de las tarifas de servicios básicos y la pérdida del poder adquisitivo del salario, que normalmente afectan de manera más rápida y más exacerbada a los sectores sociales más desfavorecidos y vulnerables”.
Cabe destacar que una de las mayores bajas de la TMI ocurrió cuando se implementó la Asignación Universal por Hijo. Los planes Remediar y Qunita tenían el objetivo de «mejorar el acceso a la salud de la población más vulnerable». El año pasado, el gobierno de Cambiemos decidió cortarlos. El más paradigmático fue Qunita, porque apuntaba a reducir la mortalidad infantil. (InfoGEI)

