Así lo expresó en una emotiva charla con El Observador Informativo, Gustavo Di Luca, ex combatiente de Malvinas y encargado de la oficina de Veteranos de guerra municipal. Nos cuenta de su trabajo social, recuerda algunos momentos de aquella triste guerra y como una constante siente el olvido y el poco valor que se les ha dado siempre por parte del Estado.

La oficina de Veteranos de guerra, primera del país incluida dentro del organigrama municipal es un espacio abierto para la totalidad de los ex combatientes, con el objetivo de asesorar tanto a ellos como a sus familiares.

En la actualidad, nos cuenta Di Luca “estamos realizando trabajos sociales, no trabajamos para ex combatientes sino para la gente. Nos dedicamos a casos puntuales, a gente que se queda sin viviendas, a chicos que están en la calle, estamos trabajando en toda la Provincia de Buenos Aires. Hacemos donaciones de mercadería, viviendas, etc., todo lo que nos llega lo donamos. Estamos trabajando también con el instituto de la vivienda. Hace poco ayudamos a un nene que vivía en un micro arriba de una zanja, vivía así hacía dos años. Fuimos convocados por el Director de Defensa Civil de La Plata para ver si nos podíamos hacer cargo de ese caso. Nos hicimos cargo y le conseguimos oxígeno, leche especial para todo el año, una silla de ruedas especial, un respirador, le abrimos una cuenta bancaria especial, le gestionamos un terreno y en los próximos días le donamos la casa que corrió por cuenta nuestra”.

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Al ser consultados acerca del por qué trabajan socialmente en la ciudad de La Plata, aseguró que “nuestra idea original era poder articular en los casos que sea necesario con el poder Ejecutivo local, pero lamentablemente no contamos con apoyo. Y no hablo de apoyo económico, esperábamos un acompañamiento. En la mayoría de los distritos del país los intendentes trabajan con los ex combatientes. Este año que fue el que más inversiones hicimos no nos dan la importancia que merecemos. Queremos contarles a las nuevas generaciones lo que pasó en Malvinas, porque todavía estamos vivos, la historia la contamos los que estuvimos, no las van a leer de los libros. Tuvimos que suspender las charlas por falta de apoyo. No estamos enojados, pero hasta ahora no se dio lo que nosotros esperábamos”.

Por este motivo, este año decidieron no participar del desfile cívico militar a desarrollarse en el marco de los festejos por los 60 años de Autonomía Municipal, ni de ninguno de los dos actos del 2 de abril. “Porque estamos trabajando muchísimo y no creemos que sea serio tener a los funcionarios para la foto. Nos merecemos más respeto no que vengan a sacarse una foto para el 2 de abril.  Nuestro grupo decidió quedarse en sus casas, es un día muy triste por todos los compañeros que cayeron en Malvinas. Yo este 2 de abril quiero pasarla con mi nieta que nació justo en esta fecha. Para mi es lo mejor, pasarlo con mi nieta”.

Con respecto a la relación con otros centros de ex combatientes aclaró: “Estamos separados de otros grupos no por estar enojados. Cada ex combatiente lo pasará en el lugar que más se sienta cómodo. No hay divisiones, no estamos peleados con nadie, podemos tener diferencias, pero no tenemos motivos para estar peleados”.

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Algunos recuerdos y agradecimiento eterno

“El día que volvimos de Malvinas fue muy especial, en mi caso, cuando llegué no nos conocía nadie, parecíamos extraños, como de otros países. En mi caso particular tuve la mala suerte que apenas llegué, mi mamá murió al mes, a los 8 meses fallece mi papá y a los 12 mi hermana. El mejor recuerdo de ese día fue haberlos visto a todos. Sufrí más cuando llegué que en la guerra. Me tocó una vida muy dura. Nos cerraron las puertas en todos lados, yo estuve muchos años trabajando en el monte en la Isla Paulino casi 15 años estuve hombreando troncos. No podíamos conseguir laburo en ningún lado porque cuando veían en el documento que éramos veteranos de guerra nos decían que estábamos locos y no podíamos entrar en ningún lado. Fue una lucha constante. Muchos tuvimos la suerte de formar una familia y que nuestras esposas nos sacaran a flote, pero en otros casos se suicidaron, tenemos más muertos después de la guerra que en la guerra misma” recordó Gustavo Di Luca.

Es curioso escuchar a Di Luca cuando habla de aquella gesta refiriéndose sólo a sus compañeros porque “no me gusta hablar de mí, siempre hablo en tercera persona”. De este modo expresó: Ningún Estado les dio a los veteranos de guerra la importancia de lo que se hizo por Malvinas, nadie los valoró como se merecían y hoy ya es tarde. Lo que hicieron los compañeros es impagable, lo que han luchado, estuvieron días sin comer, han peleado como nunca, retuvieron la famosa Batalla de Monte Longdon, pelearon y resistieron hasta el último minuto. Y todo eso se ha perdido, el valor y el patriotismo del soldado argentino no interesó para nada”.

Ya con un dejo de emoción en su rostro, una especie de nudo en la garganta al recordar aquella triste guerra, pero con gran orgullo por haber defendido a la patria el ex combatiente reflexiona: “Una de las preguntas que me han hecho mis hijos es ¿por qué soy tan sobreprotector? Y yo les digo cuando vos estás en una guerra, lo que más valorás es la familia, yo me despertaba pensando en mi familia, me tiraba en el pozo pensando en mi familia, ahí me di cuenta del valor que tenía. Por eso yo los crié de esa forma. Nosotros somos como los ídolos de nuestros hijos”.

Y finalizó: “Lo mejor que me llevo de esta vida es saber que les dejo una enseñanza a mis hijos, que sepan que el padre luchó por esta patria. Agradezco a todos los ciudadanos de Berisso el cariño que nos dan cuando les llevamos alguna cosa. Lo que estamos haciendo es devolviendo a la ciudad de Berisso todo el apoyo que nos dio cuando volvimos de la guerra. Y lo hemos sentido así en los desfiles, en cada acto; eso para nosotros no tiene precio, lo hacemos de corazón porque la sociedad de Berisso fue la única que nos recibió con los brazos abiertos.