El conflicto en Acería Berisso continúa sin resolución. La histórica fábrica local, dedicada a la fundición de hierro y acero, cerró sus puertas sin aviso a fines de octubre y mantiene paralizada la producción, afectando a más de 50 familias.
Los trabajadores aseguran que la empresa adeuda salarios y aportes, además de haber despedido personal sin indemnización. También denuncian un intento de vaciamiento, con retiro de equipos y materiales del predio ubicado en 128 entre 61 y 62.
Pese a la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, las puertas de la planta siguen cerradas. Este martes 5 de noviembre, los empleados se movilizan desde Plaza San Martín hasta la sede del Ministerio para exigir respuestas y defender sus puestos.
“Acá no se rinde nadie”, está escrito en las inmediaciones del lugar y es un slogan que los trabajadores sostienen como una guardia pacífica frente a la fábrica mientras esperan una solución definitiva.

