El sol iluminó la última semana de agosto y los vecinos de la calle Génova no tardaron en aprovechar las tardes casi primaverales para salir al aire libre.

Entre el frío invernal y el anuncio de la tormenta de Santa Rosa, los berissenses disfrutaron de unos días soleados y de temperaturas un poco más altas. A orillas del Arroyo del Saladero en las calles Génova y Carlos Gardel, los esperaba el verde y mantenido pasto, alguna tortuga sumergiéndose en el agua y extensas rondas de mate por dar en el correr de la tarde.

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Liliana vive en la calle Carlos Gardel. Frente a su casa, a orillas del arroyo, se abre un espacio verde único: el jardín que mantiene junto a su esposo Walter. “Nosotros salimos a tomar mate porque está lindo. Nos gusta ver cómo otros pasean y cuidan el espacio” contó mientras le alcanzaba un mate a Walter, que descansaba en una reposera contemplando el verde y el agua quieta.

Muchas personas aprovecharon el día para andar en bicicleta. Gabriela eligió la Génova para pedalear con una amiga. “Vivo en Barrio Obrero así que no soy de venir por acá, me gustó porque está lindo y tranquilo para andar en bici”, contó la jóven.

Los skaters y los niños jugando a la pelota se hacen ver y oír cruzando el puente que une la plaza de la calle Carlos Gardel con la Génova. Allí, sentada en una loma estaba Anahí junto a unas jóvenes tomando mate. “Vine con mis hijas y mi sobrina. El plan fue improvisado, vimos que estaba lindo, pude dejar el trabajo un rato antes y vinimos a aprovechar porque no siempre puedo”, dijo.

El olor a pasto recién cortado, las ruedas de patines y patinetas girando sobre el cemento del skatepark, y los eternos sorbos de mate completaron la postal familiar y amiguera de la Avenida Génova en los últimos días del mes.