La Fiesta del Vino de la Costa volvió a ser un espacio de encuentro, reconocimiento y tradición. En esta edición, uno de los productores destacados fue Andrés, quien obtuvo el segundo premio en blanco seco por su vino de uva Isabela, y una mención especial en tinto seco.
“Es un orgullo recibir este premio, este reconocimiento, porque refleja todo el esfuerzo que lleva el año entero. Realmente es una motivación para seguir cada año”, expresó Andrés, visiblemente emocionado.
Además del resultado técnico, remarcó el valor simbólico del premio: “Nuestro fuerte siempre fueron los blancos, logramos buena clarificación y color. El tinto tuvo detalles especiales, por eso la mención también nos alegra”.
Pero detrás del trabajo está una historia profunda que lo une con la fiesta: “Mi viejo fue uno de los fundadores de la Fiesta del Vino. Esto es una relación constante con la historia familiar”, afirmó.
Para Andrés, participar del evento es mucho más que presentar sus productos: “Es continuar un legado familiar de tantos años. Ya somos quinta generación en esto”, señaló.
En ese sentido, subrayó la importancia del vínculo con el público: “Venir a esta fiesta es también compartir opiniones. Hay un ida y vuelta que nos sirve para crecer. Si algo no convence, lo anotamos y lo mejoramos para el año siguiente. Es una ayuda mutua, totalmente activa”.
Así, con historia, trabajo y pasión, la Fiesta del Vino de la Costa volvió a reunir a los protagonistas del presente y del pasado de la producción local.

