El próximo jueves el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, mide su fuerza dentro del peronismo cuando encabece en el acto central del 17 de octubre en la ciudad del Kilómetro 0. Axel con el apoyo de su gabinete y varios intendentes se hará presente en el que será el único orador aunque en los últimos días la algarabía de ese evento sufrió un fuerte impacto que dejó más incertidumbres que certezas.

Para el 17 de octubre estarán presentes el trinomio de intendentes de la región; Fabián Cagliardi (Berisso), Mario Secco (Ensenada) y Julio Alak (La Plata) como así también el de Avellaneda; Jorge Ferraresi junto a gran parte del gabinete bonaerense; entre ellos Carlos Bianco y Andrés Larroque, quienes fueron los impulsores de este evento y de posicionar a Kicillof como el nuevo lider de cara al 2027. Además habrá presencia de líderes sindicales y organizaciones sociales como el Movimiento Evita, que tiene un gran desapego con la figura de CFK.

Ante este primer movimiento de ficha que parecía estar estática sufrió un temblor cuando fue publicada la carta de Cristina Fernández de Kirchner dirigida a los afiliados y afliadas al PJ dio a entender que buscará ser presidente nacional del partido.

Rápidamente importantes dirigentes, entre ellos la intendente de Quilmes; Mayra Mendoza, y los mandatarios de Lanus; Julián Álvarez y de Ezeiza; Gastón Granadon al igual que el jefe de la comuna de Lomas de Zamora Federico Otermin se hicieron eco de esta decisión y empezaron con la junta de firmas al igual que diversos políticos.

De esta manera los intendentes bonaerenses se vieron sorprendidos y quedaron en medio de una disputa política. Más allá de los nombrados con anterioridad hay muchos pesos pesados que no se han pronunciaron como son el caso de Mario Ishii (Jose C. Paz), Leo Nardini (Malvinas Argentinas), Julio Zamora (Tigre), Pablo Descalzo (Ituzaingo), Juan José Mussi (Berazategui), Fernando Espinosa (La Matanza) y Mariano Cascallares (Almirante Brown). 

La candidatura de Cristina de Kirchner al PJ nacional la cual fue promovida por Wado De Pedro ha generado reacciones variadas en un contexto en el que el partido enfrenta desafíos internos. Esta muy bien en claro que ambas figuras tienen una buena masa de fuerza, la ex Presidenta con el apoyo de La Campora y el ex ministro con sectores que buscan renovación y quienes tienen visiones diferentes para el futuro del partido.

Aunque las reacciones no llegaron solamente desde el kirchnerismo sino que hubo decisiones y silencios dentro del justicialismo. Ricardo Quintela, quien tendria el visto bueno de Axel para conducir el partido a nivel nacional, ha decidido mantener su postura de candidato y Florencio Randazzo, más cerca de su declive político que permanecer, decidió desafiliarse del mismo. Mientras que la falta de declaración pública de Axel Kicillof es una situación que genera incertidumbre sobre su postura dentro de las tensiones internas.

La disputa dentro del PJ refleja las tensiones y desafíos que enfrenta el partido en su búsqueda por mantener su relevancia en la política argentina. En la búsqueda de la unidad Cristina ha mantenido reuniones con el gobernador de Formosa Gildo Insfran en el que dicen que no fue un buen encuentro, como así también quedó para este lunes verse con Quintela y poner sus posturas sobre la mesa para ver cual será el camino de cara a las elecciones del partido del próximo 17 de noviembre.

Al liderazgo del PJ se le reclama en los últimos años se le ha reclamado la ausencia de propuesta de proyectos políticas y propuestas concretas para dar soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad argentina se hace evidente por lo que el descontento se hace más notorio. El justicialismo se muestra muy sensible y esa fuerza y capacidad de conectar con la sociedad la fue perdiendo por lo que con el correr de los años se fue delimitando y las urnas se lo hace saber; tras perder seis (dos presidenciales) de las últimas ocho elecciones. 

El electorado ha modificado su mirada de la politica por lo que hace que la disputa entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof represente dos visiones diferentes para el futuro del partido. Mientras que Cristina busca reafirmar la conexión con el movimiento peronista, Kicillof busca modernizar y renovar el partido a lo que el peronismo quedó arrinconado entre esas miradas.

El acto del 17 de octubre se presenta como una oportunidad para que Kicillof y Cristina muestren una imagen de unidad, pero también es visto como un punto de partida, donde se analizará el discurso y dirección a donde irá el espacio.

El interrogante de que Cristina venga a nuestra ciudad es más que una  y de ser así sera un golpe fuerte en la mesa para el gobierno nacional y un paso de los importantes en la necesidad de unir a los diferentes sectores del peronismo para fortalecer el movimiento y enfrentar los desafíos políticos actuales.

La situación del PJ es dinámica y con cualquier movimiento todo puede cambiar, la unidad del peronismo con la idea de unir a todos los sectores bajo una sola bandera es un desafío constante hace que sea más complicado de lo que es y se vuelva utópico. Por lo que en Berisso el PJ tendrá la posibilidad de dar un primer paso hacia la reconstrucción y de convertirse en el epicentro del renacimiento del peronismo.