El canal de la avenida Génova dejó de ser observado únicamente como una infraestructura hidráulica para comenzar a ser pensado como lo que es en esencia: un humedal urbano con funciones ambientales clave y un fuerte vínculo con la vida cotidiana de la ciudad.
En ese marco, se llevó adelante un encuentro con la concejal Tete Grasso y el ambientalista Julio Milat, con el objetivo de avanzar en un proyecto de ordenanza que declare formalmente al Canal Génova como humedal urbano, en consonancia con los principios establecidos por la Ley de Ambiente de la provincia de Buenos Aires.
El reconocimiento legal permitiría resguardar la biodiversidad que habita en el canal y su entorno, además de potenciar su rol como paisaje natural dentro del entramado urbano. La iniciativa también apunta a consolidarlo como un espacio apto para actividades recreativas, salidas escolares y propuestas educativas vinculadas al ambiente.
Desde una mirada integral, el canal representa un punto de contacto entre naturaleza y ciudad, con un valor que excede lo ecológico y se proyecta sobre lo social, cultural y educativo. Su preservación implica, además, una oportunidad para fortalecer el turismo local de cercanía y fomentar el uso responsable de los espacios verdes.
La propuesta se inscribe en una concepción de planificación urbana que reconoce a los humedales como aliados fundamentales frente al cambio climático, la gestión del agua y la construcción de ciudades más resilientes. Protegerlos es también asumir una responsabilidad intergeneracional, orientada a un desarrollo sostenible que respete la identidad natural del territorio.

