Gastón nos recibe en el Gimnasio en el que entrena allí en Villa Nueva, justo el día de su cumpleaños número treinta y cuatro. Se sonríe, entre tímido y contento cuando lo saludamos, al igual que cuando le decimos campeón. La humildad brota de su persona, a pesar de que en unos días estará viajando a Estado Unidos, representando a Berisso, su ciudad, y a Argentina, en un combate en el estadio de Misisipi, contra Devin Cushing.
En el gimnasio de su padre, Carlos Suárez, Gastón cuenta esperanzado respecto de la anhelada pelea: «Creo que que yo ya gané. Gané en el proceso. La pelea se gana ahora, no se gana arriba del ring, sino se gana entrenando, durmiendo, comiendo bien, haciendo las cosas bien. Después lo del sábado es un resultado.»
Repartiendo su tiempo entre su trabajo de operario en YPF y de enfermero en el Hospital Mario Larraín, el boxeador berissense logró hacerse camino en este deporte, y por segunda vez pisará suelo nortemamericano, representando a la celeste y blanca. Consultado acerca de lo costoso que es poder llevar adelante una carrera de boxeador amateur y afrontar desafíos como éste, Gastón destaca tener la suerte de contar con dos trabajos, y con el apoyo de sus compañeros del gremio y, por primera vez, de la Intendencia. «Nosotros somos una familia humilde, el boxeo es algo de humildes. Entonces, costaba mucho tener muchas cosas, poder viajar, poder ir a entrenar a Capital o ir a buscar otras cosas, entonces estaría bueno darle ese apoyo a los chicos» dice el boxeador refiriéndose a tantos que en Berisso siguen sus pasos en este deporte.
«Hoy en día tengo muchos conocimientos de la parte física, que por ahí cuando yo era era chico no las tenía o no las conocía, la parte nutricional. Yo tuve nutricionista de grande, ya cuando era un boxeador profesional. Entonces estaría bueno enseñarle eso a los chicos. La parte psicológica. Es fundamental también.. y yo la aprendí de grande. Entonces está bueno transmitir cosas a los chicos para que lleguen con la mejor experiencia y tranquilos.» agrega, adelantando que cuando se retire de las peleas profesionales se dedicara a entrenar a las grandes promesas que hay en la ciudad. «Acá tenemos mucho futuro, pero mucho futuro» dice con total convicción, y menciona a Kevin Blache, a Adriano Greco y a Quintana, a quienes vio pelear.

Y es que Gastón no lo duda ni por un instante ante la pregunta ¿Qué te dio el boxeo? y afirma: «La vida me dio el boxeo. La vida, el respeto, amigos. trabajo. Me dio todo el boxeo. Y la idea es tratar de devolver eso en algún momento, todo lo que me dio que no puedo dejar de nombrar, que fueron muchísimas cosas, me gustaría devolverlo en algún momento con la parte social». Más allá de que aún tiene planes y proyectos en lo profesional para estos años que le quedan de boxeador, su cabeza está en desarrollar un espacio en el cual volcar toda su experiencia a los jóvenes que, como él, transitaron ese camino con dificultades. Lejos de poder dedicarse a tiempo completo al deporte que tanto ama, Gastón comparte además del boxeo, la profesión de enfermero con su papá. Vivir del boxeo no es fácil, por lo cual Gastón averiguó para poder estudiar enfermería, pero los costos eran altos. «Sabía que si hacía una carrera universitaria iba a dejar el boxeo y no quería dejar. No quería dejar el boxeo. Entonces se dio la casualidad de que se abrió el Plan Eva Perón y enfermería y ahí seguí.»
El Plan Eva Perón fue lanzado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, y no solo permitía la formación de enfermeros, sino que además les pagaba a los estudiantes una beca para que no abandonen.
Gastón se ríe al comentar que algunos pacientes no le creen que es boxeador. » Yo también me reiría» agrega, «pero bueno, la verdad que la paso bien en el trabajo que hago, me gusta y la paso muy bien». Además, asegura que ambas actividades se complementan muchísimo, ya que los conocimientos de anatomía, fisiología le sirven para su desempeño como boxeador. El joven pugilista agradece el apoyo de la gente de la ciudad que lo vio crecer. «A pesar de que por ahí no llegué a un título mundial, a un título nacional, pero cómo responde la gente de la ciudad, es terrible» afirma.

Por último, Gastón comenta que solo le queda un sueño en el tintero, que espera poder cumplir, después de haber estado en el mismísimo Madison Square Garden: Pelear en el Luna Park y abrazar algún título nacional o internacional antes de retirarse. Por lo pronto, se sonríe, porque el día de su cumpleaños deberá entrenar el doble para llegar al máximo el próximo 14 de mayo ante su contrincante yanqui, que tiene ocho nock outs. «Sé que que voy a dar un buen espectáculo y sé que tengo todas las chances también de ganar» asegura, y nosotros obviamente, como el resto de la ciudad, creemos que así será.

