La Escuela Agraria tuvo una destacada participación en la reciente Fiesta del Vino, donde obtuvo dos premios y una mención especial por los productos elaborados por sus estudiantes. Una vez más, la institución reafirmó su rol formativo, combinando enseñanza, producción y comunidad.
Claudio, uno de los docentes, remarcó el valor del trabajo colectivo:
“Nosotros acompañamos, decimos cómo hay que hacer, pero el premio es para ellos. Enseñamos a producir estudiando y a estudiar produciendo, con alimentos cada vez de mejor calidad y más sanos”.
Además, destacó el objetivo central del proyecto educativo:
“La función de la Escuela Agraria es formar buenos alumnos, que puedan emprender o trabajar en la zona. Cuando lo que hacen es premiado, se valora más y eso los motiva”.
Por su parte, la docente Samara compartió la emoción vivida durante el evento:
“Fue hermoso ver a los chicos felices, emocionados, que lo sintieran tan propio. Al principio había muchos nervios, pero después se vivió con alegría. Fue muy emocionante”.
Respecto al trabajo que hay detrás de cada logro, Samara detalló:
“Tenemos tres distinciones: dos premios y una mención. Y es el fruto de todo un año de trabajo. Los chicos estudian y aprenden haciendo, así que están todo el año produciendo”.
El impacto también se notó en el vínculo con el público. Durante el fin de semana, los productos escolares fueron muy buscados.
“Vendimos un montón y ahora nos estamos quedando sin stock”, señaló Samara, entre risas y satisfacción.
Con una propuesta educativa basada en el hacer, acompañada por docentes comprometidos y estudiantes con vocación, la Escuela Agraria volvió a destacarse como un espacio de formación integral, con fuerte arraigo en el territorio y una apuesta sostenida por la calidad.

