En el marco de la Fiesta Provincial del Inmigrante y la Fiesta Nacional de la Inmigración, dialogamos con la embajadora cultural, Mora Dowling, y la viceembajadora, Victoria Ochoa Di Pasquasio, quienes compartieron sus sensaciones tras un año de intensa representación de las colectividades.

Mora destacó la magnitud del evento:

“Esta fiesta provincial del inmigrante está hermosa, llena de gente que nos acompaña todos los años, con bailes típicos y gastronomía. Es un honor poder vivir una nueva edición”.

Por su parte, Victoria hizo un balance cargado de emociones:

“Muy felices y con un poco de nostalgia también por dejar este rol. Los cuatro intentamos cumplirlo de la mejor manera. Durante todo el año nos empapamos en todas las culturas, fuimos a cada evento invitados con mucho gusto, siempre tratando de dar lo mejor para todas las colectividades que representamos y queremos mucho”.

Mora, integrante de la colectividad irlandesa, valoró la experiencia compartida con el resto del grupo:

“La pasamos muy bien los cuatro porque somos amigos y eso también es importante. Nos llevamos muchas culturas, muchas experiencias. Conocer cada colectividad a fondo fue impagable. Por mi parte me lo voy a llevar para siempre”.

En sintonía, Victoria, perteneciente a la colectividad italiana, resaltó el vínculo con las instituciones:

“Vivimos la fiesta desde hace muchos años. Lo más lindo es el cariño de todas las colectividades que nos recibieron siempre bien, siempre dispuestos. Fue una gran experiencia compartir todo ese afecto con ellos”.

Las embajadoras también pusieron el acento en el rol de los más chicos dentro de las colectividades.
Mora expresó:

“Ellos son el futuro, los que mantendrán viva esta fiesta tan importante. Que tan chicos estén empapados de su cultura, que la sientan y disfruten, es impagable. Desde muy pequeños arrancan a vivir lo que significa cada colectividad, y eso nos llena de orgullo”.

En la misma línea, Victoria agregó:

“Los más chicos son presente y futuro. Se merecen estos eventos que visibilizan todo lo que aprenden desde temprana edad. Ellos lo viven con emoción y acompañados de sus familias, que sostienen a las instituciones. Verlos año tras año demostrar lo hermosa que es la cultura, nos hace muy felices”.