Mientras varios líderes de América Latina expresaron su preocupación por el ataque de Estados Unidos a instalaciones nucleares iraníes, el presidente Javier Milei optó por respaldar la ofensiva de manera indirecta a través de su cuenta en la red social X (ex Twitter). Allí replicó fragmentos del discurso del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien agradeció al expresidente norteamericano Donald Trump por su acción militar, en la que también se registraron declaraciones como: “Primero viene la fuerza, luego la paz”.
El ataque, que incluyó bombardeos a tres instalaciones nucleares de Irán, generó una ola de repudios en América Latina, entre ellos los del colombiano Gustavo Petro, el cubano Miguel Díaz Canel y el venezolano Nicolás Maduro, quienes advirtieron que se trata de una “peligrosa escalada del conflicto en Medio Oriente”.
Milei, en cambio, se mantuvo en silencio institucional, sin emitir ningún comunicado oficial desde la Casa Rosada. Sin embargo, retuiteó publicaciones del portal La Derecha Diario y del propio Netanyahu, en las que se celebraba la decisión de Trump. En uno de los posteos, el mandatario israelí elogió al expresidente estadounidense por “negar al régimen más peligroso del mundo las armas más peligrosas del mundo”.
El fantasma de los noventa y la amenaza a Grossi
El alineamiento de Milei con la política exterior estadounidense e israelí recuerda al adoptado por el expresidente Carlos Menem durante los años noventa, cuando Argentina envió buques a la guerra del Golfo. Aquella decisión es señalada por algunos analistas como uno de los posibles factores que derivaron en los atentados contra la embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994).
En este nuevo escenario de tensión, surgió además un episodio que involucra a un argentino: Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), fue blanco de una advertencia pública del asesor iraní Ali Larijani, quien escribió en redes sociales: “Una vez que termine la guerra, nos ocuparemos de Grossi”.
El comentario fue interpretado como una amenaza directa, en medio de acusaciones de Irán hacia el diplomático por su presunto sesgo en los informes del OIEA, que según Teherán habrían favorecido la legitimación internacional del ataque israelí.
En una carta enviada a la ONU, el embajador iraní Saeed Iravani denunció que Grossi violó el principio de imparcialidad al omitir condenas a ataques contra instalaciones nucleares de otros países. Grossi, por su parte, respondió en una entrevista con CNN: “Un informe sobre verificación nuclear difícilmente puede ser la base de una acción militar. Venga de quien venga, es una decisión política”.

