“UNA SALIDA PARA UN FUTURO SIN CONSUMO PROBLEMÁTICO”

Por: Orlando Felipe Barreiro *

                                                Días de dolor, de tristeza, de intervenciones represivas, de anuncios incongruentes por parte de organismos estatales, de euforia periodística, de intervenciones tardías por parte de la justicia y de asombro generalizado que poco a poco se irá apagando hasta hacerse invisible como aquellas víctimas de esta enfermedad que se llama adicción.

                                                La muertes que durante estos días se transmitieron casi en vivo y en directo, como si fuese un capítulo de las series negras de la popular plataforma de Televisión, no ni más, ni menos de lo que ocurre a diario en muchos sectores de la sociedad, y no es exclusividad de estos últimos tiempos, la avanzada de este problema se remonta a muchos años atrás, conozco el Barrio Puerta 8, del partido de 3 de Febrero desde el año 89 o 90 aproximadamente, la situación era la misma, los conflictos, la falta de servicios indispensables, la falta de urbanización adecuada, era la misma, situación que se repite en muchos barrios de la Provincia de Buenos Aires y algunas ciudades del interior con aglomeración de población. La ausencia de políticas integrales para estas poblaciones vulnerables está a la vista.

                                                Pero la problemática del consumo no es exclusividad de estas poblaciones en situaciones como las descriptas, existen otras vulnerabilidades en poblaciones con mayores y mejores recursos, donde también el consumo encuentra un espacio que completar. Estos espacios comunes entre todos los sectores de la sociedad, es justamente eso a lo que no prestamos atención, es aquello que no atendemos, es aquella demanda de escucha que no satisfacemos como sociedad desde cada uno de nuestros roles.

                                                Existen espacios donde muchos nos desarrollamos como sujetos de una determinada comunidad, que son pilares fundamentales, a mi entender, del desarrollo personal, en principio la familia (como sea que esté constituida) donde se lleve a la práctica ese apego necesario para el desarrollo humano, sin excesos de protección para que nuestros hijos, aprendices de la vida, puedan fortalecer su capacidad de enfrentar las distintas situaciones, muchas veces frustrantes, que se presenten a lo largo de toda su vida. Otros de los pilares fundamentales se deben cimentar en las instituciones educativas, donde se aprende, no solo contenidos básicos para comprender a la sociedad y desarrollarse como sujeto social, si no también algo fundamental, se aprende a convivir con el otro, reconociéndolo como un otro. Y un tercer pilar fundamental, son aquellas instituciones intermedias que lamentablemente fueron desapareciendo de los núcleos de cada comunidad, me refiero a los Clubes de Barrio, los bien nombrados CENTROS DE FOMENTO, donde se fomentaba el deseo de cada niño, sea en lo deportivo, en los artístico y en la convivencia; donde se aprendía a respetar al otro y ser respetado, a cumplir reglas sociales, a través de cada una de las actividades. Un lugar donde se fomentaba la escucha, la palabra, las habilidades de cada uno, un lugar de generaba sentido de pertenencia, de cooperación, de comunicación. Contribuyendo, todo esto, al fortalecimiento de la autoestima y a la canalización adecuada de las emociones.

                                                Estos pilares fundamentales fueron arrastrados por la irrupción de aprendizajes consumistas, con falsas expectativas de inmediatez, a los cuales se aferra una juventud sin posibilidades de generar proyectos mínimos que los ayuden a enfrentar lo cotidiano. La prevención de vulnerabilidades sociales y la promoción de habilidades subjetivas para el desempeño en la sociedad, fueron desarticuladas junto a la destrucción de los tres pilares enunciados.

                                                Junto a estas falencias, emergen desde el desconocimiento sobre la enfermedad, discursos que no hacen más que fortalecer el consumismo adormecedor y destructivo. “Quien compro drogas estos días, que lo descarte” “Consumo Cuidado” “Anticípate para disfrutar como te gusta” “Analiza cual va a ser tu límite” “Mantené un vínculo, no te aísles” “Conocé el origen de lo que consumís”. Todas frases que alegan el desconocimiento sobre la adicción, sobre la obsesión y la compulsión.

Quienes trabajamos en el Área de Salud Mental, específicamente en el consumo problemática, sabemos que hechos de estas características ocurren a diario. No hay que dejar de brindar espacios a quienes son adictos, a sus familiares, a su entorno. No debemos dejar de fomentar la generación de dispositivos de prevención y promoción de la salud, donde se brinden herramientas para un verdadero desarrollo saludable.

*ORLANDO FELIPE BARREIRO. Asistente Social (MP. 3453) Operador en Psicología Social. Operador SocioComunitario especializado en Atención de Adicciones.