Durante su visita oficial a Chile en agosto de 2024, el presidente Javier Milei aseguró que “nunca volvería a haber faltante de gas en Argentina”, en referencia al potencial energético de Vaca Muerta y las proyecciones de exportación a países vecinos. Sin embargo, la realidad actual contrasta con esa afirmación.

A menos de un año de aquella promesa, la crisis energética golpea a distintas regiones del país, en medio de una ola polar sin precedentes. La demanda residencial de gas se disparó y el Gobierno debió restringir el suministro a industrias y estaciones de GNC para priorizar hogares, escuelas y hospitales.

A esto se suma la falta de inversión en infraestructura, tras el freno a obras claves como el Gasoducto Néstor Kirchner y la paralización de plantas compresoras. La situación obliga al país a importar Gas Natural Licuado (GNL) a precios elevados, aun cuando Vaca Muerta sigue produciendo.

Además, el fuerte aumento en las tarifas, que subieron más de un 1.400% desde diciembre, no logró evitar los cortes de suministro, generando malestar en sectores industriales y comerciales.

La frase de Milei, pronunciada el 8 de agosto de 2024, decía: “Nunca volverá a haber faltante de gas en Argentina. Alcanzará en demasía para nuestro país y para exportar. Nunca volverá a haber déficit energético en la Argentina”.

Hoy, en pleno invierno de 2025, la realidad marca lo contrario: hay faltantes, restricciones y malestar social, en una crisis energética que pone en jaque al discurso oficial.