Conocer el pasado, comprender el presente para transformar el futuro
Muchas son las maneras que podemos conmemorar un hecho tan importante para nuestra historia como el Primer triunfo del Justicialismo en elecciones transparentes y con más del 80% del padrón votando. Es indudable que para propios y extraños, adherentes y detractores, este movimiento que nacería el 17 de Octubre de 1945 atraviesa la historia de nuestra Patria. Hoy creemos necesario rememorar este hecho a partir de ciertas analogías, más allá que los contextos internacional y nacional quizás tengan desde ya diferencias con aquellos tiempos.

La Argentina con cierto crecimiento pero sin desarrollo justo e igualitario, “el granero del mundo” que concentraba las riquezas en unos poco dejando en la pobreza a una inmensa mayoría, la Patria colonizada culturalmente que miraba más a París que su propia historia e identidad, la Nación forjada a fuerza de fraudes electorales empezaba a crujir a partir de la concientización, la lucha popular y de la asignación de derechos por parte de un militar que desde el Departamento de Trabajo, la Secretaría de Trabajo y Previsión, el Ministerio de Guerra y la Vicepresidencia de la Nación, daba lugar al Estatuto del Peón; al aguinaldo, el seguro social y la jubilación como así también la institucionalización de las asociaciones profesionales y la implementación de tribunales de Trabajo para dirimir entre trabajadores y patrones cuestiones referidas a las relaciones laborales.

El 24 de Febrero de 1946 con el 52 % de los votos se da lugar a un proceso político que dejaría en nuestro país plena ocupación, altos salarios, vacaciones pagas para todos los trabajadores, la instauración de los derechos sociales del trabajador, de la ancianidad y de la niñez, todos estos con fuerza de ley al ser incluidos en la Constitución Nacional de 1949; también la puesta en práctica del voto femenino. El analfabetismo se reduce a un 3%, desmitificando aquello de “alpargatas si, libros no” de la mano de la construcción de 8.000 escuelas, la mayor cantidad registrada en toda la historia de la Argentina hasta el día de la fecha. Paralelamente las políticas a la niñez abarcan el turismo infantil y las colonias de vacaciones para todos los pibes de la Argentina Se llevan adelante más 76.000 obras públicas (centrales hidroeléctricas, plantas siderúrgicas, diques, gasoductos, refinerías de petróleo, usinas eléctricas, hospitales y clínicas equipadas con instrumental de última generación). Por primera vez se instalan fábricas con tecnología propia y mano de obra nacional para producir en serie autos, motos, trenes y aviones. Se construyen 500.000 viviendas que albergan 5 millones de argentinos. He aquí un hecho de reevania de la oligarquía, del poder económico, del país burgués, forjaba el acceso a salud, al trabajo, a la educación y el bienestar para todos los habitantes de nuestra Nación.

El mito Anti Popular
Empecemos por dejar en claro que en los 70 años transcurridos desde entonces hasta hoy, hubo en la Argentina once elecciones presidenciales legítimas y legales por haberse hecho sin fraudes ni proscripciones y dos (la de 1958 y 1963 ) que carecieron de legalidad y legitimidad porque en ellas estaba proscripto el peronismo, que era la corriente política mayoritaria. Sólo Eduardo Duhalde no accedió a la Presidencia por el voto libre y mayoritario de los ciudadanos en elecciones libres. Pero fue designado Constitucionalmente por la Asamblea Legislativa. Es por tanto un hecho que el Justicialismo es la única fuerza política argentina que accedió al poder de manera constitucional, por comicios límpidos y sin proscripciones, y que fue expulsado del poder por golpes militares.
También aclarando que, en 165 años de historia desde 1853 a las fecha, los gobiernos peronistas tuvieron 24 años en el poder. Cuesta creer que la razón de todos los males de la Argentina sea “el populismo o el peronismo” cuando este proceso trajo desarrollo, justicia e igualdad a nuestra tierra, más allá de las cuestiones negativas que pueden señalarse.
Es fácil ningunear o menospreciar al pueblo diciendo que el ´Peronismo no ha dejado gobernar”, o inclusive tratar a esos gobiernos de ingenuos o débiles políticos. ¿No residirá la respuesta a la debacle de estos gobiernos en su carácter antipopular, en las medidas de endeudamiento, achicamiento del mercado interno, falta de empleo y miseria generalizada a gran parte de nuestro pueblo?¿No estará la matriz de estas derrotas en la mirada cultural extranjerizante y anti argentina que se nos desea instalar, denigrando todo lo propio, lo nacional? ¿No será cierto desprecio a lo popular lo que genera el posterior enfrentamiento de estas clases con los gobernantes?
Por ello, ser opositor no es ser destituyente, menos para un Peronista.
Hoy asistimos a la implementación de un modelo cultural, económico y social con bases en aquella argentina pre-peronista pero con metodologías renovadas. El poder económico no tiene como en antaño sus arietes políticos, sino que es quien ejecuta las políticas de la mano de sus CEOS como ministros y secretarios de Estado. Un Estado, no defendiendo los intereses de los más necesitados, sino que es tomado por asalto para intereses corporativos y de grupos minoritarios del poder hegemónico, con un presidente que termina siendo una marioneta de estos reales gerentes
Desmantelamiento del mercado interno, apertura de importaciones, pérdidas constantes de fuentes de trabajo, aumentos exorbitantes de servicios esenciales, suba de inflación, altísimos índices de corrupción, concentración de medios de comunicación con falta de voces opositoras, medidas de tinte antidemocráticas y represión a las manifestaciones populares, realidades de aquella argentina para unos pocos, antidemocrática y conservadora anterior a 1946 y que vemos repetirse, moderna y “mejorada” en estos años.
El Peronismo es pueblo, desde allí surge, allí se cobija, en él encuentra sus mejores pensares, sentires y referentes. Nada nuevo debemos de inventar más que volver a las fuentes, doctrinarias para hacer frente a estos tiempos en donde somos los trabajadores quienes sufrimos los embates de este modelo, de este gobierno que desea una argentina para pocos, sólo para ricos. Con renovadas metodologías, con una comunicación acorde a los tiempos que corren, dejando de lado las prácticas que nos llevaron a este lugar, con la amplitud y la inteligencia para construir nuevas mayorías que imposibiliten la destrucción de las estructuras sociales, económicas y culturales de nuestro país. Retomando la épica y le ética justicialista, como dice la imagen que ilustra este texto.
La historia nos ayuda a aprender, de virtudes y defectos, de aciertos y errores, propios y ajenos, a construir sobre estos hechos las transformaciones que nuestro pueblo requiere y necesita. Queda en nosotros militantes, dirigentes, estar a la altura de las circunstancias para retomar el camino de la revolución inconclusa, de los años más felices, que fueron los años Peronistas.
Consejos de Distrito Partido Justicialista de Berisso
Ramón Garaza
Presidente


