Marta Bekerman es economista y presidenta de la asociación civil Avanzar, que brinda microcréditos en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, en barrios como Los Piletones. Habló sobre difícil situación que atraviesa la ONG y dijo que «estamos muy amenazados por esta pandemia».
Bekerman -que brinda salida laboral a habitantes de barrios vulnerables a través de la ONG que preside- precisó que Avanzar tiene 650 emprendedores, con créditos de alrededor de $15.000.
«El problema es que la mayoría de nuestros beneficiarios no tienen tarjeta. La ONG está en una situación dramática porque no podemos cobrar las cuotas y no se nos tuvo en cuenta para las medidas de emergencia», disparó.
Asimismo, se puso del otro lado del mostrador y señaló que «los emprendedores que trabajan con nosotros, en su mayoría hoy ven paralizada su actividad. Esto provoca que no puedan afrontar sus compromisos, poniendo en riesgo la operatoria de la organización. Nuestros beneficiarios están atravesando una situación muy dura».
«En estos tiempos, los problemas de la pobreza y las desigualdades sociales se agudizan. El hecho de 10 millones de personas hayan pedido adherirse a las políticas de ingreso familiar nos dice algo sobre la estructura económica y social de la Argentina. Esto nos indica que ciertamente estamos muy amenazados por esta pandemia», concluyó.
Del otro lado del mostrador, están los beneficiarios.
Euro González, es un odontólogo venezolano devenido panadero tras no poder revalidar su título en Argentina. La asociación civil Avanzar le otorgó un microcrédito para comenzar su negocio pero con la cuarentena hoy no puede vender y tampoco puede hacer frente a la cuota del crédito. En primera persona, el caso de un pequeño emprendedor que se debate entre cumplir con los compromisos de pago o llevar su propio pan a la mesa.
«Los emprendedores vivimos de las ventas, de hacer un producto equis para colocarlo en el comercio. Cuando ese comercio no abre sus puertas, nosotros quedamos sin ingresos», relata Euro González.
«El impacto de la cuarentena es mayúsculo. Me veo altamente afectado en forma negativa porque si bien tengo donde comprar insumos, no tengo donde colocar la producción», explica.
«Las ventas individuales que pueda hacer no alcanzan porque solo puede acercarse la gente del barrio. Los que viven mas lejos, no pueden afrontar los costos extras del delivery», agrega.
«A futuro, los emprendedores que estamos endeudados (por compra de maquinaria o préstamos adquiridos) tendremos que llegar a un acuerdo gestionado por los entes oficiales para redireccionar las formas de pago de los créditos de tal manera que podamos abordar las cuotas a medida que todo se vaya reactivando», opinó.
«Por otro lado, necesitamos estímulos o ayuda oficial desde la perspectiva crediticia para poder reflotar nuestras actividades», añadió.
En otro orden, consideró que «la cuarentena tiene como objetivo minimizar los contagios. La flexibilización de la misma, tiene que ver con que uno pueda ir anotándose logros. Tenemos que convencernos de que por encima de los intereses individuales están los intereses vitales de la sociedad toda. Si hoy toca vernos en apuros, es importante entender que es el sacrificio que estamos haciendo para que podamos salir los menos dañados posible de esta pandemia».
Sobre Marta Bekerman
Lic. en Economía de la UBA, Master en Ciencias de la Universidad de Londres, ha sido Investigadora principal del CONICET, profesora de la FCE de la UBA y Directora del Centro de Estudios de la Estructura Económica (CENES) de dicha Facultad. Es presidenta de la ONG AVANZAR, que brinda salida laboral a habitantes de barrios vulnerables de la Ciudad de Buenos Aires.
Sobre Avanzar
Avanzar capacita a personas en situación de vulnerabilidad y brinda microcréditos. Todas las capacitaciones son realizadas por la organización y son gratuitas. Arranca a principio del año 2000, en plena crisis política, económica y social en Argentina, que teniendo como base las experiencias de Muhammad Yunus y contando con la colaboración voluntaria de algunos alumnos, la profesora de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Marta Bekerman, empezó a imaginar e idear este proyecto focalizado en las microfinanzas y en acompañar a los sectores más vulnerables. Ya con anterioridad, durante los años 1998 y 1999, Marta Bekerman y otros futuros integrantes de la Institución, colaboraban con el Comedor de la Villa Los Piletones. A partir de allí y en dicha villa fue posible iniciar el proyecto de Microcréditos, contando también con el apoyo del Banco Credicoop de Soldati, a los efectos de poder realizar los cobros a los prestatarios. Finalmente, para mediados del 2001 la organización adquirió personería jurídica, convirtiéndose en la Asociación Civil “AVANZAR por el Desarrollo Humano”. En el transcurso de ese tiempo ha conseguido acompañar a muchas familias mediante el otorgamiento de microcréditos e inclusive pudo incorporar el servicio de Capacitaciones gratuitas, relacionadas con oficios como peluquería, depilación o marroquinería, y otras como computación y venta por internet.

