El Concejo Deliberante de Berisso celebró este miércoles su primera sesión extraordinaria del año, una jornada atravesada por el debut de los ediles que asumieron en diciembre, la presencia de representantes gremiales de ATE y un extenso debate político que dejó al descubierto profundas diferencias ideológicas entre los bloques.
El punto más tenso de la sesión estuvo dado por el tratamiento de un proyecto de repudio a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, que se debatía en simultáneo en el Senado. Representantes de ATE acompañaron el desarrollo del expediente desde el recinto, en una sesión que también incluyó reclamos vecinales históricos como la falta de agua potable y las deficiencias en la frecuencia del transporte público.
Antes de iniciar el orden del día, la presidenta del bloque PJ–Fuerza Patria, Beatriz Grasso, tomó la palabra para recordar el primer triunfo electoral del peronismo. Luego, el concejal Maximiliano Fernández, de Juntos por el Diálogo Federal, hizo uso del Artículo 80 para expresar su preocupación por la implementación de las fotomultas en la ciudad. Denunció falta de señalización y reclamó “reglas claras” al Ejecutivo municipal. A su turno, el edil oficialista Federico Ruiz recordó el nacimiento de José de San Martín con una breve intervención conmemorativa.
El eje de la sesión: la reforma laboral
El debate se intensificó con el tratamiento del proyecto impulsado por ATE Berisso. El concejal peronista Juan Mincarelli cuestionó duramente la iniciativa nacional, tanto por su contenido como por su concepción general. Señaló especialmente los cambios en el sistema previsional y rechazó que los aportes de los trabajadores puedan terminar en fondos de inversión. También criticó las modificaciones al fuero laboral y negó que la reforma fomente la creación de empleo.
Desde una postura opuesta, el presidente del bloque La Libertad Avanza, Darío Luna, respaldó la reforma y rechazó el proyecto de repudio. Además, cuestionó a los dirigentes locales de ATE por no acercarse a dialogar con su bloque durante su visita al Concejo.
En tanto, el titular del bloque UCR–AMUBE, Patricio Yalet, anticipó el acompañamiento al repudio, aunque no ahorró críticas tanto al oficialismo como al gremio. Recordó la figura de Crisólogo Larralde y el Artículo 14 bis de la Constitución Nacional, pero también denunció la situación de trabajadores municipales contratados desde hace más de una década. Su compañera de bancada, Gimena Carvajal, calificó la reforma como “retrógrada” y advirtió que se trata de una reforma económica más que laboral.
Finalmente, Fernández expresó su desacuerdo tanto con la reforma como con los “sindicalistas millonarios”, y la iniciativa de repudio fue aprobada por mayoría.
Agua y transporte: reclamos que se repiten
En el tramo final de la sesión, se aprobaron por unanimidad un proyecto de ordenanza y un convenio de comodato para la adquisición de tres patrulleros. Luego, Juntos por el Diálogo Federal presentó un pedido de informes por la falta de agua potable, un problema que Fernández definió como “un clásico del verano” en la ciudad. El expediente fue girado a la Comisión de Obras Públicas, tras las respuestas de Grasso sobre los avances de la planta potabilizadora en Punta Lara y trabajos vinculados al Astillero Río Santiago.
También se debatió otro reclamo recurrente: la baja frecuencia de las líneas de colectivos 202 y 214. El proyecto fue unificado con una iniciativa similar de La Libertad Avanza y aprobado, con el compromiso —según expresó la presidenta del cuerpo, Aldana Iovanovich— de “dar una respuesta concreta al vecino”.
La primera extraordinaria del año dejó así una postal de fuerte debate político, con temas nacionales atravesando la agenda local y viejas problemáticas que siguen ocupando un lugar central en el recinto.

