El gobierno de Marìa Eugenia Vidal mandó a reprimir a los trabajadores del Astillero Rio  Santiago quienes reclamaban por preservar sus fuentes de trabajo.

Todo ocurrió cuando una columna recibió la embestida del personal policial que estaba apostado en la casa de gobierno provincial, lo que provocó el desbande de la multitud.

La bronca de los manifestantes llegó a su punto más álgido cuando un patrullero embistió a un manifestante provocando la reacción de los presentes, quienes de forma inmediata actuaron sobre el móvil policial.

La represión policial que a decir de los gremialistas como el dirigente de ATE Cachorro Godoy «es parte de un esquema liberal que no cierra sin represión…» atentó contra el reclamo de 3300 familias que quedaran sin ingreso, si no llegan los fondos para que en Enero se termine el barco que debe ser entregado al Gobierno de Venezuela, y que por una decisión unilateral aún no llega impidiendo cumplir con los plazos estipulados.

De la lucha donde pobres actúan contra pobres, quedaron cinco trabajadores detenidos por la manifestación, luego de una violenta represión que justifica las políticas Neoliberales de un gobierno que hace agua y acrecienta la grieta, cruzando una delgada línea que desune aún más al pueblo.