Instagram, puede despertar nuestra envidia o algún tipo de sensación de inadecuación o de miedo por no estar viviendo la vida que deberíamos vivir. En inglés, por ejemplo, se utiliza el término “fomo”, que son las siglas de “fear of missing out”, miedo a estar perdiéndome algo. Con los seguidores, además de las restricciones en Instagram.

Millones de personas alrededor de todo el mundo hacen uso de Instagram, siendo para muchas de ellas su red social favorita por encima del resto de plataformas que existen en internet. La red social de Facebook tiene numerosas funcionalidades y características, algunas de ellas pensadas para mejorar la privacidad de los usuarios, como es el caso de la herramienta Restringir, que está enfocada para controlar la posible interacción entre dos usuarios.

De esta manera, es posible recurrir a ella en casos de bullying pero también en cualquier situación en la que así lo requiera. Hasta su llegada apenas existía la posibilidad de bloquear y ocultar las historias a algunos usuarios, si bien la primera opción no era demasiado útil puesto que el usuario podía saber de una manera rápida si había sido bloqueado y podría tomar medidas con respecto a ello para tratar de retomar el contacto.

Para evitar o reducir los inconvenientes asociados a esta función, Instagram decidió crear su herramienta llamada Restringir, la cual está pensada para dificultar que la otra persona sepa si ha sido restringida por otra. Esto se traduce en que esa persona restringida no lo notará, ya que podrá seguir viendo las publicaciones, enviar mensajes e incluso comentario las fotos.

También es habitual que visualizar stories, reels o cualquier otra propuesta de estas plataformas despierte tristeza, una emoción que se desencadena cuando se sufre una pérdida. “Puedes ver fotos de una chica más joven y pensar que tú ya no lo eres, que has perdido esa belleza. Pero es tu interpretación. También puede ocurrir que has roto con tu pareja y ves a alguien que está enamoradísima de la suya en las fotos; o puede ser una pérdida de trabajo o la no consecución de una meta lo que genera tristeza y, a la larga, podría desembocar en una depresión”, sugiere la doctora en Psicóloga y especialista en ansiedad Cristina Mae Wood.

La frustración es otro de los sentimientos que aparecen al contemplar la vida de otros a través del móvil. “Ocurre cuando la vida no satisface tus expectativas, cuando piensas que las cosas deberían ser diferentes. Esto puede hacer referencia a tu propia conducta -‘esto no debería ser así, mira la edad que tengo y dónde estoy’- o a la de otra persona -‘alguien no debería destacar más que yo’-, o a algún acontecimiento externo (‘todo el mundo puede viajar y yo no)”.

Las plataformas más visuales están específicamente diseñadas para mostrar algo muy bello, deseable o interesante. “Su naturaleza no es sólo compartir un determinado momento con alguien, sino estimular la admiración ajena. La admiración no está mal, al contrario, pero puede distorsionarse en forma de envidia, y en ese caso genera malestar en el espectador, que puede sentir que su cuerpo, su casa, su trabajo, su ocio, su ropa, cualquier faceta, quedan deslucidas delante del esplendor de lo que contempla en las redes”, asegura el psicólogo.

Además, se puede recuperar una cuenta de Instagram mostrando que es una de las redes sociales más utilizadas por los usuarios a nivel mundial, por lo que hay millones de personas que, día a día, utiliza la misma para compartir todo tipo de publicaciones en forma de imágenes o vídeos fijas o historias temporales en la plataforma. Dada su importancia para muchas personas, perder el acceso a su cuenta personal puede llegar a convertirse en un gran problema, sobre todo si se ha tratado de una cuenta que ha sido pirateada.