Bajar la adrenalina que produce cada marcha de los últimos tiempos y tratar de entender la diferencia que produjo esta movilización en el marco de ajuste que viene realizando el gobierno actual en los trabajadores, no es tan simple como muchos creen.

Mas allá de la denominación que los medios hegemónicos quisieron imponer  llamándola “ La marcha de Moyano” y la interna que viven los gremios de todos los trabajadores, con peleas por el poder y acusaciones cruzadas, la necesidad de un freno a las políticas actuales vislumbran la necesidad de resistir y cada uno por su lado está claro que se va al rotundo fracaso.

Un acto en sí, que  juntó broncas, el cansancio que crece en una parte de la sociedad, y que  junto a  diversos espacios sindicales, organizaciones sociales, el arco político kirchnerista, el PJ, los organismos de DDHH, y hasta  la izquierda.

Es un inicio sin dudas con mucho para hacer, con una CGT que ya no resiste mas embates de los propios trabajadores, Con una CTA cada vez mas organizada y convocante y con bases de trabajadores que ya comienzan abiertamente a tomar sus propias decisiones más allá del mandato de sus dirigentes.

Con el sector político de oposición, enredados en sus propias internas y sin estar a la altura de las necesidades de la gente, sin nuevos dirigentes que no asoman y con otros que ya no causan efecto ante los que día a día luchan por el mango.

Con un discurso “ Moyanista”  simple y básico, que solo aporto el seguir dialogando sin presiones por parte del gobierno y que utilizo su caudillismo para hacer saber que no tiene miedo en ir preso.

Tal vez lo más importante de hoy fue entre todo el desmadre político sindical al cual ya no le queda margen de credibilidad, por lo menos apareció la duda de plantearse que si no vamos todos juntos, salvando las diferencias , no hay forma, y eso no es poco. El 8 M será la nueva prueba a la que estarán sometidos tanto los dirigentes políticos como los gremiales …y si, suena a utopía, pero tal vez sea posible.

A. Fernández