Desde 1992 los juegos Bonaerenses han demostrado ser un ejemplo de unidad y excelencia en el deporte argentino. En tiempos en el que se trata de desfinanciar todas las políticas de estado a nivel nacional y en medio de ajustes permanentes, la provincia junto a los municipios, como es el caso de Berisso, ponen énfasis en rediscutir y defender el rol del Estado.

Los Juegos surgieron con el objetivo de acompañar y contener a las y los jóvenes atletas dentro de su territorio, imitando la experiencia a nivel nacional de los Juegos Evita impulsados por Juan Domingo Perón en sus primeros gobiernos. Este certamen ha crecido en importancia y alcance, convirtiéndose en un símbolo de la pasión y el talento deportivo de la región.

En un presente en el que Javier Milei ha sido criticado por su falta de apoyo al deporte y la cultura, del otro lado de la vereda está el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien tiene visiones opuestas sobre el futuro del deporte no solo en la provincia, sino en el país.

En el mismo sentido, y en consonancia con el trabajo de la provincia, el municipio de Berisso, encabezado por Fabián Cagliardi, sigue apostando al deporte como una política pública necesaria para el crecimiento de los jóvenes en el ámbito deportivo y en ese rigor ha implementado políticas públicas innovadoras para mejorar la calidad de los deportistas de nuestra ciudad.

Entre ellas la conseguida hace dos fin de semanas con la llegada de un referente del boxeo nacional y campeón mundial; Sergio “Maravilla” Martínez. El ex boxeadores dio una charla motivadora para los púgiles de nuestra ciudad en una clara muestra de fortalecer los lazos con la comunidad deportivas
La gestión municipal ha entendido que el deporte no es solo una actividad recreativa, sino una herramienta para fomentar la inclusión, la igualdad y el bienestar ciudadano. Ofrece programas deportivos gratuitos, como son las escuelas deportivas para a la población en situación socioeconómica desfavorecida.

Durante estos últimos juegos bonaerenses ese acompañamiento y apoyo del municipio a los deportistas se ha podido ver reflejado, no sólo en la cantidad de medallas logradas sino también en los participantes que pudieron acudir al certamen provincial. Los Juegos son una política pública para poner en lo más alto y decir que el Estado sirve como promotor de derechos.

El municipio pudo fomentar el deporte y la actividad física en la juventud mientras que la provincia consiguió continuar con el desarrollo de la competencia a través de diversas inversiones en lo que respecta a la infraestructura deportiva en la Provincia.

En búsqueda de la construcción de una sociedad más equitativa en oportunidades, el municipio apuesta al deporte y la cultura como pilares fundamentales. De más está decir, que el deporte es una herramienta educativa indispensable en el que se transmiten valores y se resalta los principios en la formación de los jóvenes.

En un contexto nacional en el que se pone en jaque la actividad deportiva y cultural con una fuerte reducción del presupuesto que ha generado una fuerte preocupación, Kicillof ha demostrado su compromiso con el deporte en la provincia.

En la reciente actualidad se encuentra en el centro de disputa la desfinanciación de las políticas de estado con el futuro del deporte y la cultura en juego.

En conclusión, los Juegos Bonaerenses representan un modelo de éxito en el deporte argentino y a su vez el compromiso de Berisso con la política pública deportiva se pone como objetivo mejorar la calidad de los deportistas, en el que contribuye para el desarrollo social de la comunidad.

Mientras que los juegos y su legado continúa inspirando a generaciones y consolidando su posición como uno de los eventos deportivos más importantes del país, Berisso sigue sosteniendo un fuerte acompañamiento para que el deporte sea una política pública prioritaria.