El terremoto político que sacude a La Libertad Avanza (LLA) tuvo su punto más alto este domingo: el presidente Javier Milei decidió bajar la candidatura de José Luis Espert, tras el escándalo que lo vinculó con el narcotraficante Fernando “Fred” Machado. Las inconsistencias del economista al intentar explicar el origen de los fondos que recibió de un condenado por tráfico de drogas, junto con encuestas que mostraban una fuerte caída del oficialismo, precipitaron la decisión.

La presión interna fue determinante. El propio Mauricio Macri y un sector del PRO reclamaban su salida desde hacía días, preocupados por el daño electoral. Finalmente, Milei aceptó la renuncia y anunció a Diego Santilli como reemplazo en la lista bonaerense.

“Por la Argentina, doy un paso al costado”, escribió Espert en redes.
Minutos después, el mandatario respondió: “No vamos a permitir que una operación maliciosa ponga en riesgo el proceso de cambio profundo que estamos llevando adelante”.

Crisis en el comando libertario

Mientras Milei ensayaba con su banda en la Quinta de Olivos para un recital previsto en el Movistar Arena, los teléfonos del entorno libertario ardían. Desde el PRO y las distintas facciones internas de LLA —entre ellas Las Fuerzas del Cielo, lideradas por Karina Milei y Santiago Caputo— se multiplicaban los reclamos para desplazar al economista.

El propio Caputo, cerebro de la estrategia oficialista, fue quien transmitió a Espert las condiciones para continuar en carrera: debía hacer un raid mediático de defensa, siguiendo el discurso diseñado por la Casa Rosada. El “Profe” se negó.

“Humanamente no estaba entero para afrontarlo. No se la bancó”, resumieron en Balcarce 50.

De inmediato, Caputo contactó a Santilli, quien aceptó encabezar la lista.

“Voy a dejar el alma para defender el rumbo y frenar a los que quieren que explote el país”, escribió el dirigente del PRO en sus redes, minutos después del anuncio.

Los números que forzaron la decisión

Según un relevamiento de la consultora Zuban Córdoba, el escándalo generó un daño irreversible: más del 70% de imagen negativa para Espert y un 60% de los encuestados que consideraban que debía renunciar. En el oficialismo reconocen que el caso afectó la intención de voto de Milei en Buenos Aires, donde el economista encabezaba la lista.

Con las boletas ya impresas y la campaña audiovisual en marcha, el retiro de Espert representa un golpe logístico y político. Sin embargo, la Casa Rosada confía en que Santilli permita “recomponer la imagen” y contener a los votantes moderados del PRO.

Milei intentó justificar lo injustificable

Horas después de la renuncia, Milei dio una entrevista televisiva donde trató de disfrazar el escándalo como una operación política. “Me parece un gesto noble el del Profe. El kirchnerismo es especialista en montar este tipo de operaciones”, dijo, intentando presentar a Espert como una víctima.

El Presidente sostuvo que los fondos que recibió provenían “del sector privado” y que “no tenía malas intenciones”, pese a que Machado está acusado en Estados Unidos por narcotráfico, lavado de dinero y fraude. “¿Si uno quiere hacer algo sucio lo hace por vía bancaria? Está claro que no tenía malas intenciones”, insistió Milei.

También justificó que el economista haya volado en aviones de Machado, algo que Espert primero negó y luego admitió: 35 vuelos en total, incluyendo uno al exterior.

“Espert demostró que no somos lo mismo. Antepuso los intereses de la Nación a los personales. Es un gladiador”, concluyó Milei, aunque la versión oficial no logró calmar las críticas internas.

Santilli, el reemplazo y las contradicciones del gobierno

El reemplazo de Espert por Diego “El Colo” Santilli generó sorpresa incluso dentro de LLA. Algunos de los militantes más cercanos a Milei, como Daniel Parissini (“El Gordo Dan”) y el diputado Agustín Romo, pasaron de cuestionar duramente al PRO a celebrar al nuevo candidato subiendo fotos teñidos de naranja.

Consultado por la decisión, Milei minimizó la controversia:

“¿Cuál es el problema? Estamos en una alianza con ellos”, respondió, aunque minutos después aclaró que no quiere que Santilli presida la Comisión de Presupuesto, cargo que dejaría vacante Espert. “Ese lugar debe ocuparlo Bertie Benegas Lynch”, adelantó.

El mandatario remató el tema con una frase que sintetiza el desconcierto oficialista:

“No quería echar a Espert, pero valoro su grandeza. Soy el primer Presidente que decidió que una condenada vaya presa”, en referencia a Cristina Fernández de Kirchner, intentando desviar el foco hacia el kirchnerismo.

Una salida anunciada

Durante la última semana, Espert protagonizó una seguidilla de declaraciones contradictorias: primero negó haber recibido dinero de Machado, luego dijo que el dinero provenía de un “empresario guatemalteco”, y finalmente admitió que el narco le transfirió 200 mil dólares.

También reconoció haber viajado en 35 ocasiones en los aviones del empresario detenido. Su intento de victimizarse en redes, con lágrimas incluidas, terminó por hundir su imagen y empujar su salida definitiva.

El escándalo deja a La Libertad Avanza en su momento más vulnerable desde que llegó al poder: con fracturas internas, alianzas tensas con el PRO y un presidente que intenta tocar en una banda de rock mientras su proyecto político desafina.