La mayoría de los argentinos que poseen un poder adquisitivo estable derivan su dinero a invertir en Estados Unidos para proteger su patrimonio con bienes raíces.

Esta tendencia alcista en Argentina comenzó a crecer a partir del 2013, con la inflación que poco a poco comenzó a incrementar y, posteriormente la seguidilla de aumentos que iba teniendo el dólar.

Además, como dato no menor, en términos de poder adquisitivo, el adquirir una casa o un vehículo en el país es mucho más dificultoso que en otro lado por el precio de las viviendas.

Consultamos al Primer Vicepresidente y Economista Principal de la Asociación Nacional de constructores de viviendas (NAHB), Robert Dietz, quien dijo: “Con la confianza de los constructores de viviendas cerca de máximos históricos, esperamos ganancias continuas para construcciones unifamiliares, aunque a una tasa de crecimiento menor que en 2019. Se producirá cierta desaceleración en el aumento de ventas en viviendas nuevas debido a que una parte creciente de estas ventas proviene de casas que aún no han comenzado a ser construidas. No obstante, el tráfico de los compradores se mantendrá fuerte debido a la demografía favorable, geografía cambiante en la demanda de la vivienda hacia mercados de menor densidad y tasas de interés históricamente bajas”.

Por su parte, Danielle Hale, quien es Economista Principal de realtor.com dijo que espera que las ventas inmobiliarias aumentan un 7%, mientras que los precios lo harán un 5.7% sobre los valores ya altos del 2020.

Según ambos especialistas -y muchos otros- estamos lejos de que bajen los precios de la vivienda. Sino todo lo contrario, se espera que las viviendas continúen aumentando su valor, fruto de la relación entre oferta y demanda.

Por ello, cada vez más empresarios, trabajadores y ciudadanos, derivan su dinero a comprar bienes en otro país.