Una familia de Berisso atraviesa un doloroso proceso judicial para lograr que se modifique la carátula de la causa por la muerte de su hijo, Agustín, quien decidió quitarse la vida luego de años de hostigamiento, amenazas y difamaciones que comenzaron cuando apenas tenía 14 años.
Según relatan sus padres, Agustín fue víctima de un hombre con antecedentes penales que lo expuso en redes sociales, lo difamó con acusaciones falsas y lo persiguió durante años hasta quebrar su voluntad. “Mi hijo no quería esa vida que le tocó y tampoco la quería yo. La justicia nunca puso un freno a tiempo”, lamentó su madre.
Un calvario iniciado en la adolescencia
Todo comenzó cuando, siendo menor, Agustín fue acusado falsamente de abuso. Aunque una cámara Gesell desmintió las acusaciones, el daño ya estaba hecho: su nombre y su foto circularon en redes sociales, marcándolo para siempre.
A partir de ese momento, vivió bajo hostigamiento constante: pintadas en su casa, mensajes intimidatorios y nuevas acusaciones infundadas. Su familia presentó más de 27 denuncias, pero no hubo respuestas rápidas ni efectivas de la justicia.
El acusado: antecedentes y amenazas
El hombre señalado como responsable acumula un largo historial delictivo, que incluye intentos de femicidio, robos calificados y violencia de género. Pese a tener pedido de captura en Necochea, continúa prófugo y, según la familia, se lo ha visto en La Plata y Berisso.
Tras la muerte de Agustín, el hostigamiento no cesó: el acusado llegó incluso a burlarse de la tragedia y amenazar de muerte a su madre, profundizando aún más el dolor y la indignación de toda la familia. “Se pasea libremente, desafiante, mientras nosotros seguimos llorando a un hijo inocente. No sentimos miedo, sentimos dolor e impotencia”, expresó.
La falta de respuesta estatal
Los informes psicológicos incorporados a la causa muestran que Agustín padecía angustia constante, descreimiento hacia la justicia y pensamientos suicidas, todos derivados del hostigamiento que sufrió desde la adolescencia. Finalmente, se quitó la vida un día antes de cumplir 22 años.
La familia sostiene que existió violencia institucional por parte del Estado al no haber actuado frente a las reiteradas denuncias. Incluso, la ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia, Estela Díaz, reconoció el caso y lo derivó a organismos de Derechos Humanos para su acompañamiento.
Un pedido que no cesa
Hoy, los padres de Agustín reclaman que la justicia modifique la carátula de la causa para que se reconozca el vínculo directo entre el hostigamiento y el suicidio. “Jamás me quedé quieta. Todo es comprobable. La pérdida de mi hijo se podría haber evitado si alguien lo hubiera frenado a tiempo”, remarcaron.
Mientras tanto, piden a la comunidad que cualquier persona que vea al acusado dé aviso inmediato al 911, ya que continúa prófugo y moviéndose libremente por la región.

