El empresario Sebastián Cantero brindó un detallado análisis sobre el sector de la construcción: “Si nos basamos en crisis anteriores como la de 2001 donde dejó de existir la paridad del dólar contra el peso, y teniendo en cuenta el endeudamiento que la gente tenía por las hipotecas, los valores bajaron sustancialmente dando paso a una etapa exportadora para el país. Poco tiempo después y por esta situación se empezó a recuperar la economía también impulsada por una soja de 600 dólares y consecuentemente se empezó a recuperar el mercado inmobiliario».

“En 2008, las restricciones cambiarias y el desplome de EEUU nuevamente retrajo el mercado. La economía estaba técnicamente pesificada y era muy difícil poder estipular los valores finales de las unidades en construcción, a tal punto que los precios se ajustaban por los índices CAC y estos resultaban incluso insuficientes o quedaban descalzados en relación a costo real de la obra», recordó.

Para Cantero, «esta pandemia es muy diferente porque afecta la economía mundial, cae el consumo y no tiene un final visible en lo inmediato. El mundo cambió».

«El efecto post pandemia provocará caídas en los valores en general, estimamos que será en torno a un 40%, venderá quien tenga la necesidad de vender y resurgirá el inversor que aprovechando la oportunidad de baja de valores colocará parte de su cartera en propiedades a la espera de una recuperación, porque si algo queda claro en la Argentina es que al final del día las propiedades recuperan nuevamente su valor», añadió.

Continuó: «En materia de construcción, el 70% del costo de obra es en pesos. Pero como el mercado de REAL ESTATE se manejó históricamente en dólares se abre una gran oportunidad, no solo para el desarrollador sino también para los inversores o compradores porque ambos se verán beneficiados por la baja que será trasladada por la diferencia cambiaria. Un metro cuadrado de construcción con arquitectura, materiales, mano de obra, proyecto, dirección de obra estaba en torno a los 900 dólares antes de la pandemia. Hoy esa misma construcción está en 600 dólares (REALES), por lo cual hay una baja superior 30%. Eso se tiene que ver reflejado en el consumidor final».

«El tema es ser cauto y ver donde se invierte porque ante semejante magnitud de crisis hay que identificar a desarrolladores que tengan respaldo y know how para llevar una obra a buen puerto», finalizó.