«Cuando te quieren robar, nadie los para», así resumió Martín, un joven de 25 años, la noche de pesadilla que le tocó vivir en su casa de Villa Elisa el último domingo, cuando tres delincuentes encapuchados los sorprendieron mientras intentaba marcharse y armados con una pistola y una picana lo obligaron a entrar en la vivienda. Tras unos minutos de conmoción, los ladrones huyeron con dinero y objetos de valor, dejando tras de sí a sus víctimas conmocionadas.
Fueron apenas unos segundos. En un abrir y cerrar de ojos Martín fue encañonado en la cabeza y obligado a entrar a su casa de 414 y 30. Su mascota fue la primera en entender lo que sucedía y enseguida comenzó a ladrarle a los agresores: «Apenas los vio, Moro comenzó a ladrarles fuerte. Se los quería comer, pero enseguida lo agarró mamá de la correa para evitar problemas con estos tipos», recordó el joven y contó que el boxer de complexión mediana fue encerrado en un baño ante el temor de los asaltantes y de la familia porque le pudieran hacer daño.
El joven asaltado junto a su familia detalló que les «robaron 50.000 pesos, dos celulares y el Peugeot 207 con el que iba a salir cuando llegaron». El vehículo, sin embargo, fue recuperado a pocas cuadras del lugar. «Estuvieron cinco minutos en casa, aunque pareció bastante más tiempo», precisó angustiado.



