En una jornada llena de emociones, la 47ª Fiesta Provincial del Inmigrante y Nacional de la Inmigración nos recordó las raíces profundas de Berisso y Ensenada. El tradicional desembarco de inmigrantes, celebrado en la explanada del Puerto La Plata, fue el epicentro de un evento que logró reunir a miles de vecinos, autoridades locales y fuerzas de seguridad en una conmovedora recreación histórica.
Con la presencia del intendente de Berisso, Fabián Cagliardi, su par de Ensenada, Mario Secco, y la presidenta de la Asociación de Entidades Extranjeras, Ángela Herrera, la ceremonia no solo evocó el pasado, sino que también miró hacia el futuro. En su discurso, Cagliardi destacó el legado que los inmigrantes dejaron en la ciudad, señalando: «Este homenaje es para aquellos que llegaron buscando una nueva vida y terminaron construyendo las bases de nuestra identidad. Hoy Berisso es un mosaico de culturas gracias a ellos».
Mario Secco, a su vez, no escatimó elogios para la gestión de Cagliardi, subrayando el esfuerzo que ha realizado para sacar adelante a Berisso. «Estamos en el camino correcto. Berisso crecerá como lo ha hecho Ensenada, y lo hará de la mano de una gestión comprometida», afirmó el intendente ensenadense.
El evento estuvo acompañado de momentos artísticos y solemnes. La Banda de la Escuela Naval Militar, dirigida por Ignacio Cazares, interpretó el Himno Nacional Argentino, conmoviendo a los presentes y llenando el aire de patriotismo y gratitud.

Ángela Herrera, presidenta de la Asociación de Entidades Extranjeras, cerró el acto agradeciendo a todas las colectividades por su participación, destacando que «esta fiesta es un símbolo de nuestra unión, de cómo cada cultura ha aportado su esencia para construir esta comunidad de la que todos somos parte».
El desembarco, que simboliza el esfuerzo y el sacrificio de los inmigrantes que llegaron a nuestras costas, no solo fue un recordatorio de la historia compartida de Berisso y Ensenada, sino también una invitación a seguir adelante, unidos por el pasado y con la vista puesta en un futuro lleno de esperanza y crecimiento.
Una vez más, el corazón de la región latió al ritmo de la diversidad, la memoria y el agradecimiento, en una celebración que dejó claro que la historia vive en cada uno de nosotros.

