Carta del lector, escrita por el Asistente Social Orlando Barreiro
EL SACRIFICIO FINAL
Por: Orlando Barreiro (1)
Desde épocas antiguas en toda sociedad se elegían hombres, luego suplantado por animales, que cumplían el rol de purificar las culpas de todos los habitantes, la suciedad de toda una sociedad ante los dioses se limpiaban a través de los sacrificados, así eran elegidos aquellos llamados chivos expiatorios, nombrados por los griegos como Pharmacos, con ese doble sentido de curar y envenenar.
Aún en toda sociedad seguimos eligiendo a quienes sacrificar, quienes cumplen la función de purificarnos, quienes nos curan y se curan mientras mueren, quienes se convierten en aquellos que dicen los que no podemos, por guardar las formas, quienes enfrentan a los grandes dioses en representación de quienes no podemos, quienes se sacrifican a pesar de sus vidas, quienes portan lo sucio, lo prohibido, lo impuro, lo temido, pero también lo deseado.
Al igual que en la antigüedad, el pueblo se reúne a contemplar su sacrificio, a buscar los culpables de esa elección, sin darnos cuenta que nos representa a toda la sociedad, se ha convertido en el fusible que evita el estallido, la agresividad; es la descarga a tierra de los que no pueden hacer pié.
El elegido ha cumplido su último sacrificio para lavar las impurezas de su gente, el elegido se ha curado con su muerte, ha dejado de ser Pharmaco para convertirse en Dios, a decir de Galeano, en un “Dios sucio, el más mortal de los dioses”
Ya no carga más las culpas de la Sociedad, ya descansa luego de su misión. Mañana se buscaran otros “Pharmacos”.
(1) Asistente Social (M.P.3453) Psicologo Social.


